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Apego seguro: Más fuerte, sabio, tranquilo y cariñoso Compartido por Mª Victoria Sánchez

 
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Apego seguro: Más fuerte, sabio, tranquilo y cariñoso Compartido por Mª Victoria Sánchez
by System Administrator - Tuesday, 17 October 2017, 8:34 PM
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Apego seguro: Más fuerte, sabio, tranquilo y cariñoso

Compartido por Mª Victoria Sánchez

Cuando llega a nuestra consulta de psicología un niño o adolescente, necesariamente, además de la posibilidad de trabajar con el menor, vamos a tener que trabajar con sus cuidadores principales, con sus figuras de apego de referencia.

Esto es así, porque hacerlo de otra forma supone alcanzar resultados mucho más limitados, y de alguna forma, una falta de responsabilidad.

Cuando un niño/adolescente está desarrollando síntomas, debemos plantearnos qué le está ocurriendo a nivel individual, escolar y familiar, ya que son los tres niveles que más impacto van a tener en él.

El mayor factor de riesgo/protección para la salud mental en la infancia es el desarrollo de un vínculo seguro de apego, sabiendo esto, uno de los primeros objetivos es la valoración de esta cuestión en cada familia que atendemos.

El apego seguro como herramienta terapéutica

Debemos estar preparados para ayudar a los padres a generar en sus hijos un sentimiento de seguridad constante, deseo de proximidad y regulación emocional. Para que los padres puedan ofrecer estos tres pilares fundamentales a sus hijos, ellos mismos deben tenerlos. Es decir, difícilmente un adulto puede generar un sentimiento de seguridad en su hijo, si él mismo no lo tiene.

Igualmente, si en el adulto hay un apego inseguro, no podrá transmitir un adecuado deseo de contacto, cercanía y comunicación a sus hijos. De la misma forma, un adulto con dificultades en la regulación emocional, no podrá regular adecuadamente a su hijo, y por tanto no podrá enseñarle adecuadamente a autorregularse.

Para que el niño pueda interiorizar todo lo que aporta un vínculo de apego seguro, primero debe vivirlo en la relación con sus cuidadores. Así, para facilitar esta relación de apego seguro entre hijos-padres, y por tanto cuidar la salud mental de los más pequeños, primero debemos cuidar la salud mental de los adultos.

Poder generar en los padres un apego seguro repercutirá en su capacidad parental, relaciones sociales y de pareja, autoestima, mentalización, regulación emocional, curiosidad, autonomía, perspectiva, capacidad de atención, empatía, etc.

El establecer una relación de apego seguro adulto-terapeuta en el contexto psicoterapéutico, ayudará al adulto a detectar y comprender sus estados internos, a regular sus emociones y poder elaborar sus vivencias. Para esto, los terapeutas podemos ayudarnos de la psicoterapia basada en la mentalización y la terapia narrativa.

En algunas ocasiones, los padres que acuden a nuestra consulta en busca de ayuda para sus hijos (por problemas emocionales, conductuales…), traen en su propia historia biográfica un gran componente traumático. A veces son conscientes de la “mochila” que llevan, pero muchas veces no, porque no ha habido lugar para ocuparse de ellos mismos.

Cuando esto es así, lo más probable es que se haya bloqueado la posibilidad de generar un apego seguro y se presenten algunos síntomas (desregulación emocional, ansiedad, cambios de estado de ánimo, apatía, tristeza, falta de energía, falta de conexión emocional con los hijos o sobreprotección, problemas de atención y memoria, problemas de alimentación y de sueño, pesadillas, impulsividad…).

Si en la biografía de los adultos encontramos componente traumático, debemos atender esto. Puede referirse a maltrato en la infancia, negligencia, separaciones, abuso, muertes, problemas de salud propios y en la familia, accidentes, problemas de alcohol y drogas, traumas del embarazo, cambios en la vivienda, pérdidas de empleo, inmigración, ser testigo de hechos donde ha habido riesgo para la vida (ej: atentados, incendios, inundaciones, etc.).

El tratamiento con EMDR es especialmente eficaz para ayudar a procesar toda la historia traumática, junto a otras técnicas como la “Caja de arena”.

Las herramientas terapéuticas que utilicemos para trabajar con los adultos ayudarán a establecer el contexto y la relación terapéutica como una base y un refugio seguro, que permitirá un proceso de reparación del apego.

Esto, unido a sesiones de intervención familiar sistémica, y dando espacio individual al niño, genera unas condiciones óptimas para conseguir un estado de bienestar en todos los miembros de la familia de forma individual, y en su conjunto, un sistema familiar más empoderado, que puede hacerse cargo.

De esta forma, los adultos podrán convertirse en figuras de apego seguro para sus hijos, más fuertes, sabios, tranquilos y cariñosos.

La Teoría del Apego

La primera teoría del Apego se debe al psiquiatra y psicoanalista John Bowlby, que fue desarrollándola, no sin controversia, durante la década de los sesenta y setenta.

Pese a haber nacido en el seno del psicoanálisis, nunca fue integrada totalmente en su marco teórico de referencia, siendo cuestionada desde el inicio por los principales teóricos de la época (Anna Freud y René Spitz principalmente).

La teoría propuesta por Bowlby es, en síntesis, la siguiente:

  • El ser humano desarrolla desde su nacimiento un vínculo intenso hacia una única persona (el cuidador principal). Una vez establecido, este vínculo se mantiene constante.
  • La separación de la figura de apego desencadena una reacción afectiva, que se manifiesta a través de conductas observables, y que siguen un patrón también constante.
  • Este patrón presenta tres fases: En un primer momento, el niño separado de su figura de apego, protestará. Si la separación continúa, manifestará desesperación, y por último, si la separación se mantiene en el tiempo, desapego.
  • El apego se establece como una necesidad primaria e independiente, que no se “apoya” en otras necesidades básicas como la alimentación.
  • Las conductas de apego se mantienen a lo largo de toda la vida, activándose ante determinadas circunstancias vinculadas con la pérdida, ya sean éstas anticipadas o reales.
  • Estas conductas tienen la finalidad principal de mantener la proximidad a la figura de apego, y su función básica es la supervivencia. Esta circunstancia hace que se desarrollen y mantengan de acuerdo al concepto darwiniano de “selección natural”.

Link: http://psicopedia.org

 

EMDR para abordar las dificultades emocionales

Compartido por Teresa Gallego

El EMDR (EyeMovement Desensitization and Reprocessing) es una herramienta psicoterapéutica que aborda las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles, bien generadas por grandes traumas o situaciones en las que la vida de uno corre peligro (T), bien por pequeñas situaciones no traumáticas, que se vivieron en la infancia como difíciles de procesar (t) y cuyo bloqueo emocional nos sigue afectando en la actualidad.

Se origina en 1987 de la mano de F. Shapiro, quien descubrió  que los movimientos oculares voluntarios, reducían la intensidad de la angustia generada por los pensamientos y recuerdos negativos.

El proceso, similar a una desensibilización sistemática, disminuye la ansiedad de los recuerdos que han quedado atascados en la memoria infantil y puede combinarse con cualquier escuela o con otras técnicas para potenciar los resultados.

¿Cómo se trabaja con EMDR?

El primer paso del tratamiento con EMDR es localizar el problema actual de la persona y las características de éste que más le angustian. A través de la técnica de floatback, el sujeto irá asociando las sensaciones desagradables con otros recuerdos originales que conectan con su problema actual. Así alguien que presenta agorafobia, puede descubrir que su angustia se presenta debido a que su profesora de primaria les encerraba en el aula como castigo y además quedó encerrada también en el armario mientras jugaba a una edad muy temprana.

La estimulación bilateral o el movimiento ocular facilitará el estado de relajación y el procesamiento de la información bloqueada disminuyendo la carga emocional.

El procedimiento consta de ocho pasos:

  1. Recogida de datos y establecimiento del Plan de Tratamiento
  2. Preparación: práctica de alguna técnica de relajación y visualización.
  3. Evaluación: Escoger que experiencia se trabajará, las creencias, las emociones y las sensaciones físicas relacionadas.
  4. Desensibilización: focalización de la atención en la experiencia actual y  en episodios anteriores y la estimulación bilateral alternada.
  5. Instalación: Medición de los niveles de ansiedad y cambio de creencias
  6. Valoración de las sensaciones corporales
  7. Cierre
  8. Reevaluación

Ubicar las cuestiones del pasado en el pasado y poder vivir el presente libremente

EMDR activa el mecanismo a través del cual la información bloqueada se reestructura favoreciendo la regulación emocional en el presente y facilitando el cambio cognitivo.

Esta liberación de material encerrado en nuestro cerebro emocional, hace que nuestra interpretación de la situación sea más adaptativa. Las personas pueden pasar de pensar “estoy en peligro” a “estoy segura” y generalizar a través de la herramienta estas percepciones de sí mismos a la situación actual.

Esta técnica ofrece la oportunidad de librarse de aquellas emociones que nos han provocado malestar y centrarnos en el presente, pudiendo disfrutar de las oportunidades sin miedo ni angustia y cerrando viejos capítulos que nos impiden vivir de forma más plena.

Link: http://psicopedia.org