Referencias | References


Referencias completas de vocabulario, eventos, crónicas, evidencias y otros contenidos utilizados en los proyectos relacionados con biotecnología y neurociencia de la KW Foundation.

Full references of vocabulary, events, chronicles, evidences and other contents used in KW Projects related to biotechnology and neuroscience.

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  TODAS

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Cábala [305]

de System Administrator - sábado, 18 de enero de 2014, 17:19
 

 Cábala

La cábala (del hebreo qabbalah, “recibir”) es una disciplina y escuela de pensamiento esotérico relacionada con el judaísmo. Busca y analiza el significado del mundo y la “verdad” en los sentidos recónditos de la Torá (texto sagrado de los judíos, al que los cristianos denominan Pentateuco, primeros cinco libros de la Biblia). En la antigua literatura judaica, la cábala era el cuerpo total de la doctrina recibida. Incluía a poetas y hagiógrafos de las tradiciones orales, incorporadas posteriormente al texto de la Mishná.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Cábala

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Cableado [910]

de System Administrator - viernes, 26 de junio de 2015, 18:39
 

Cableado: Elemento clave para el centro de datos del futuro

por Alastair Waite

Uno de los principales elementos en la construcción de un centro de datos es la infraestructura pasiva,  que con frecuencia es una de las áreas más desatendidas. Vista por muchos como “solo cables”, esta parte de la infraestructura no puede ser ignorada pues resulta absolutamente crítica para que todo esté conectado y trabaje bien en conjunto.

La llegada de la virtualización, por ejemplo, ha significado el envío de más y más datos a través de las redes sobre conexiones individuales de cableado, a velocidades mucho más altas. En el pasado, no había tanta propagación de datos a través de sistemas independientes y medios en el data center (DC), pero ahora cada enlace de cableado necesita estar listo para responder a la gran demanda de ancho de banda que tendría que soportar en un ambiente altamente virtualizado.

La ventaja de la virtualización para el propietario del DC es que le permite tener una red única que será de fácil mantenimiento y operación, con interoperabilidad mejorada y un costo-eficiencia incrementado. Sin embargo, también aumenta el riesgo de cuellos de botella si la infraestructura de cableado no ha sido diseñada adecuadamente desde el principio.

También la nube y big data impulsan el crecimiento de la transmisión de datos y a su vez generan una enorme presión sobre la capa física. Se estima que todos los productos de la capa física planeados (o diseñados) en la actualidad pueden soportar muchas generaciones de redes en el futuro. Como mínimo, existe una necesidad de planear una infraestructura de cableado del DC para perdurar por 10 años o más, soportando diversas generaciones de cambios en la tecnología activa.

Un buen ejemplo de esto es el reciente movimiento desde las arquitecturas tradicionales de centros de datos “Tier 3” a diseños más horizontales Tier 2 tipo “Fat Tree”, habilitados por switches Leaf y Spine.

Debido a que los usuarios son cada vez más menos tolerantes a la latencia –la cual puede darse en arquitecturas con muchos switches y que, por lo tanto, deben “tomar muchas decisiones” sobre los enrutamientos que los datos deben tomar a través del DC– los fabricantes líderes están lanzando nuevos switches y promocionando arquitecturas que bajan la latencia a través de, por ejemplo, los diseños Fat Tree. El resultado de moverse de Tier 3 a Tier 2 es que todo el cableado usado para interconectar los switches tendrá que manejar enormes cantidades de datos, y la agregación de datos será mucho más cerca al servidor, disminuyendo la jerarquía de switching.

Los switches tipo Leaf y Spine actualmente en el mercado están siendo vendidos con un mínimo de puertos Ethernet de 10 Gigabits para la conexión a los servidores, aunque la interconexión entre los mismos switches tipo probablemente correrá a Ethernet de 40 Gigabits, con proveedores que ya ofrecen plataformas de Ethernet de 100 Gigabits. Esto es ventajoso, ya que la velocidad de I/O (Entrada/Salida) del servidor también se está incrementando a un índice más rápido. Las investigaciones más recientes de IDC, Dell’Oro, Crehan e Intel revelan que un gran porcentaje de servidores se comunicarán a Ethernet de 40 Gigabits en los próximos cinco años, y que dentro de los siguientes tres años los puertos de Ethernet de 100 Gigabits serán una realidad dominante dentro del DC.

"Ahora, cada enlace de cableado necesita estar listo para responder a la gran demanda de ancho de banda que tendría que soportar en un ambiente altamente virtualizado."

El futuro de la fibra

Para lograr ese tipo de velocidades de transmisión, la fibra será el medio de transporte a elegir. En la actualidad, existe una opción de interfaz primaria para conectar plataformas de Ethernet de 40 y 100 Gigabits habilitadas sobre la fibra multimodo en el DC: el conector MPO. Ya que las señales ópticas multimodo son transmitidas a través de VCSEL (Láseres de Emisión Superficial de Cavidad Vertical) producidos en forma masiva, esta tecnología permite la transmisión óptica paralela de bajo costo a través de la capa física y es la clave para conectar arquitecturas Fat Tree de baja latencia.

Mientras que en 40 Gigabits Ethernet una interfaz multimodo MPO de 12 fibras se encuentra disponible en muchas plataformas activas, en 100 Gigabits Ethernet la única opción multimodo disponible en la actualidad es MPO de 24 fibras. Implementar una solución de cableado MPO de 24 fibras en el DC es extremadamente importante, no solo porque es una interfaz directa de la actual plataforma de 100 Gigabit Ethernet, sino que una única troncal de cableado de MPO 24 fibras puede ser usada para agregar canales de 3x40 Gigabits Ethernet o 12x10 Gigabits Ethernet.

En general, se puede lograr un ahorro hasta de un 52% de espacio en las trayectorias de cableado al seleccionar un sistema de troncal de MPO de 24 fibras, sobre su equivalente de MPO de 12 fibras. Del mismo modo, en términos de eficiencia energética, el cuidadoso diseño e implementación de la infraestructura física puede tener un impacto positivo, particularmente debido a la consideración de cómo el flujo de aire es gestionado alrededor del centro de datos.

Pérdida óptica

Otro aspecto importante de la capa física que impacta la eficiencia de red dentro del DC es la pérdida óptica. En redes heredadas corriendo a velocidades inferiores a 10 Gigabits Ethernet, el presupuesto óptico (la cantidad de luz para soportar la transmisión entre dos puertos) es extremadamente generoso. Esto permite que componentes ópticos de muy pobre calidad puedan ser usados en una red, y el propietario/usuario no reconoce la degradación en el desempeño de la red.

Hoy, con DC ya implementando 40 Gigabits Ethernet y considerando los enlaces de 100 Gigabits Ethernet, las apuestas son mucho más altas y el presupuesto de pérdida óptica ha disminuido dramáticamente. La cantidad de presupuesto óptico ahora permitida por el IEEE en un canal de 40 o 100 Gigabits Ethernet es hasta un 42% menos que el que era permitido a 10 Gigabits Ethernet, y hasta un 57% menos que a 1 Gigabit Ethernet.

Usar conectividad de fibra pobremente elaborada o fabricada podría causar el reenvío inoportuno de paquetes a través de la red cuando se instalen tarjetas más rápidas. Esto a su vez trae consigo el temido factor de latencia que todos los usuarios y operadores tratan de evitar.

Así pues, el DC del mañana dependerá de cada aspecto de la red, incluyendo aquellas olvidadas bases de cableado, para funcionar a un nivel óptimo, mientras ocupan la mínima cantidad del valioso espacio. Las Capas 2 y superior ya han alcanzado enormes eficiencias, pero los administradores y propietarios de los DC necesitan dar una mirada más de cerca a cómo pueden usar la capa física para soportar el crecimiento en el futuro, o inversamente, ver cómo la capa física de cableado puede impedir dicho crecimiento.

El reto que enfrenta ahora la industria del centro de datos es mantener los altos niveles de disponibilidad, mientras ofrece respuestas más agiles a los cambios rápidos en empresas, aplicaciones y demandas de usuarios. Los principales generadores de la agilidad, disponibilidad y eficiencia del DC solo se pueden lograr utilizando soluciones de infraestructura de la capa física que están diseñadas desde el principio con esos tres objetivos en mente.

Acerca del autor: Alastair Waite es líder en centros de datos en Europa para TE Connectivity.

Link: http://searchdatacenter.techtarget.com

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Caché [403]

de System Administrator - domingo, 12 de enero de 2014, 22:20
 

En informática, el caché de CPU, es un búfer especial de memoria que poseen los ordenadores. Funciona de una manera similar a como lo hace la memoria principal (RAM), pero es de menor tamaño y de acceso más rápido. Es usado por la unidad central de procesamiento para reducir el tiempo de acceso a datos ubicados en la memoria principal que se utilizan con más frecuencia.

Cuando se accede por primera vez a un dato, se hace una copia en el caché; los accesos siguientes se realizan a dicha copia, haciendo que el tiempo de acceso medio al dato sea menor. Cuando el procesador necesita leer o escribir en una ubicación en memoria principal, primero verifica si una copia de los datos está en el caché. Si es así, el procesador de inmediato lee o escribe en la memoria caché, que es mucho más rápido que de la lectura o la escritura a la memoria principal.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Cache

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Cadena Crítica [417]

de System Administrator - martes, 14 de enero de 2014, 14:17
 

 CC

El método de la ruta crítica o del camino crítico es un algoritmo utilizado para el cálculo de tiempos y plazos en la planificación de proyectos. Este sistema de cálculo conocido por sus siglas en inglés CPM (Critical Path Method), fue desarrollado en 1957 en los Estados Unidos de América, por un centro de investigación de operaciones para las firmas Dupont y Remington Rand, buscando el control y la optimización de los costos mediante la planificación y programación adecuadas de las actividades componentes del proyecto.

Si bien el método de la ruta crítica no constituye un sistema de gestión per-se, muchos sistemas de gestión de proyecto han utilizado este algoritmo para obtener indicadores válidos para la planificación.

En administración y gestión de proyectos, una ruta crítica es la secuencia de los elementos terminales de la red de proyectos con la mayor duración entre ellos, determinando el tiempo más corto en el que es posible completar el proyecto. La duración de la ruta crítica determina la duración del proyecto entero. Cualquier retraso en un elemento de la ruta crítica afecta a la fecha de término planeada del proyecto, y se dice que no hay holgura en la ruta crítica.

Un proyecto puede tener varias rutas críticas paralelas. Una ruta paralela adicional a través de la red con la duración total cercana a la de la ruta crítica, aunque necesariamente menor, se llama ruta sub-crítica.

Originalmente, el método de la ruta crítica consideró solamente dependencias entre los elementos terminales. Un concepto relacionado es la cadena crítica, la cual agrega dependencias de recursos. Cada recurso depende del manejador en el momento donde la ruta crítica se presente.

A diferencia de la técnica de revisión y evaluación de programas (PERT), el método de la ruta crítica usa tiempos ciertos (reales o determinísticos). Sin embargo, la elaboración de un proyecto basándose en redes CPM y PERT son similares y consisten en:

  • Identificar todas las actividades que involucra el proyecto, lo que significa, determinar relaciones de precedencia, tiempos técnicos para cada una de las actividades.

 CC

 

  • Construir una red con base en nodos y actividades (o arcos, según el método más usado), que implican el proyecto.
  •  Analizar los cálculos específicos, identificando la ruta crítica y las holguras de las actividades que componen el proyecto.

En términos prácticos, la ruta crítica se interpreta como la dimensión máxima que puede durar el proyecto y las diferencias con las otras rutas que no sean la crítica, se denominan tiempos de holgura.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Método_de_la_ruta_crítica

 

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CALIDAD E INNOVACIÓN [918]

de System Administrator - martes, 7 de octubre de 2014, 20:08
 

CALIDAD E INNOVACIÓN... ¿PUEDEN CONVIVIR?

Por: Salvador Rodríguez González

La calidad persigue satisfacer las necesidades actuales del cliente y la innovación prepara a la organización, para satisfacer sus necesidades futuras. Por lo tanto deben convivir y complementarse, pero realmente ¿Pueden? Quizás la pregunta surja de nuestra práctica laboral y de negocios, donde siempre el corto plazo ha superado en importancia, al largo plazo.

Existe un conflicto natural entre sistematizar una organización y a la vez mantenerla cambiando permanentemente, para adaptarla a un nuevo mundo cada día más volátil. Cuando las organizaciones nacen, son el riesgo y la innovación sus fuerzas motrices; cuando crecen, estas se convierten en los obstáculos que dificultan su éxito. Por lo tanto, la gestión de organizaciones conlleva la combinación de los factores de flexibilidad y control, aplicados en el momento y dosis adecuadas. Crecimiento sin orden y control, es colapso seguro. Las estadísticas muestran que la gran mayoría de empresas mueren, en los primeros tres años de vida.  Cuando aún no han sistematizado sus operaciones.

Quienes diseñaron la norma ISO 9001, entendían que la sistematización de procesos, es clave para satisfacer las exigencias actuales del cliente y base para el crecimiento sostenido de las organizaciones;  buscaron mediante la mejora continua, su adaptación a un nuevo mundo basado en el CAMBIO acelerado y constante. Sin embargo, la realidad cada día supera las expectativas y el cambio se vuelve más veloz y complejo con efectos inimaginables. "A veces, me parece que llegara el momento, en que un nuevo producto es lanzado por la mañana, y se anunciara su fin, al terminar el día" dijo en una oportunidad Alan F. Shugart. Presidente de Seagate Technology.

La convivencia armónica entre la calidad y la innovación, es por tanto una imperiosa necesidad para triunfar hoy en día; pero se debe aceptar que requieren ambientes diferentes que están en conflicto. La gente creativa provoca desorden y la gente sistémica petrifica los procesos, burocratizando las organizaciones. A los primeros les gusta cambiar con frecuencia sus decisiones, para los segundos, hacerlo una vez al año es suficiente. "Ojala que la nueva norma 2015, amarre a estos desordenados" escuche decir a un RD recientemente. Muchos esperan que la nueva norma, resuelva los problemas que a diario genera el cambio y es fácil suponer que lo intentara. 

Si como dijo Toffler:  "la única constante segura, es el cambio constante" entonces, gestionar con éxito organizaciones, exige  trabajar simultáneamente por satisfacer las necesidades actuales y las futuras del cliente. Calidad e innovación son hermanas siamesas; dos cuerpos que no pueden, ni deben separarse, pero que deben aprender a convivir juntas, lo que  implica hacer cambios radicales en la cultura, procesos de toma de decisiones, estructuras organizativas y en la misión y visión de la empresa; estos elementos, como dice Ichak Adizes,  forman el sistema en que opera la gente y  son los que moldean y condicionan el comportamiento de la gente.  No esperes resultados diferentes, si no cambias lo que hoy haces.

 

Recuerda: 

En el presente se construye el futuro y mejor lo haces bien, porque el futuro actual, mañana será tu presente.

Link:

http://www.normas9000.com/descargables-gratis.html

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Cámara Kirlian [519]

de System Administrator - sábado, 12 de julio de 2014, 17:06
 

 

La Cámara Kirlian

Fuente: http://hipercognicion.blogspot.com/2013/10/la-camara-kirlian.html

La cámara Kirlian es un artefacto que obtiene imágenes de objetos animados o inanimados, que aparecen rodeados de un halo luminoso, conocido como Efecto Kirlian, que para muchos constituye el aura. Estas curiosas imágenes lo que muestran son las variaciones en la intensidad eléctrica, algo similar a las chispas que saltan entre objetos cargados por electricidad estática. La identificación de este halo con el aura es básicamente una cuestión de creencia. Las personas muestran diferencias en sus perfiles eléctricos, del mismo modo que las muestran en la distribución de la temperatura basal, en los patrones dactilares o en la composición del iris. Por lo tanto, un estudio en profundidad de estos perfiles podría arrojar información sobre las personas analizadas, si bien se trata de un campo de investigación escasamente abordado por la ciencia, por lo que abundan las concepciones esotéricas en torno a su naturaleza.  

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Cambio climático [962]

de System Administrator - sábado, 25 de octubre de 2014, 19:58
 
 
Un libro que nos involucra a todos

Todo lo que necesitás saber sobre cambio climático

El nuevo libro de Martín De Ambrosio acerca un problema respecto del que nadie puede permanecer ajeno explicado de un modo comprensible sin renunciar al rigor científico ni a la responsabilidad social.

Fuente: IntraMed | por Daniel Flichtentrei

Pensé que estaba aburrido de leer o escuchar acerca del cambio climático hasta que este libro me "noqueó". Casi ninguno de nosotros comprende de un modo cabal de qué se trata el cambio climático. Sin embargo, nuestras explicaciones domésticas o la verborragia bucólica del ecologismo de kindergarten nos tranquilizan. Son una excusa suficiente para relevarnos del esfuerzo por indagar en profundidad. La tentación de opinar y la pereza por estudiar gobiernan a muchos de los discursos que escuchamos a diario. Hace mucho tiempo que no saber ha dejado de ser un obstáculo para hablar. Hay temas que se prestan a ser devorados por la insaciable boca de la mitología o de las falsas filosofías pseudonaturistas.

Martín De Ambrosio rompe, una vez más, con esa perversa costumbre. Como lo hizo antes con el deporte, con la salud de los genios, con el running o con el secreto mundo de la sexualidad en los hospitales, esta vez desvela para nosotros lo que nadie debería ignorar acerca del clima y del maltratado planeta en que vivimos.

Martín es un joven periodista científico, alguien que logra articular la precisión de la ciencia con la habilidad para comunicar de un modo amigable sin sacrificar en el altar de la "divulgación" el respeto por el conocimiento riguroso. Si usted está pensando en ciertos libros travestidos de"científicos" que ofrecen falsas recetas de neuromarketing para guiar su vida, incrementar su creatividad o garantizarle que tomará decisiones infalibles o que proponen ilusorios paraísos silvestres para obtener la salud eterna o curar enfermedades graves, se equivoca. Martín es una saludable excepción al mercado de la vanalización del conocimiento que se apropia de la investidura científica para difundir trivialidades.

En este libro encontrará aspectos que lo involucran personalmente, datos con fundamento y responsabilidades de los Estados tanto como de la cultura en la que vivimos. Se habla de la tierra, del sol, de la atmósfera, de los gases, las industrias, los residuos, del futuro amenazante; pero también de las alternatives reales para que ciertas catástrofes anunciadas no ocurran jamás. Lo que nos parecía un jeroglífico de cuestiones técnicas ajenas a nuestro lenguaje se hace claro y entretenido. Cada pocas páginas el autor nos ayuda a sintetizar conceptos, ideas que nos permiten almacenar en la memoria lo que nadie debería olvidar. Los recuadros, que bajo subtítulo"en pocas palabras" se encuentran distribuidos por todo el libro, son un ejercicio didáctico inteligente, nos obligan a volver sobre lo leído y a encontrar la forma con la que lo vamos a recordar. Un punto intermedio entre lo que el autor dice y lo que diremos nosotros después de leerlo. Un recurso diafónico que deberíamos usar todos los que alguna vez intentamos enseñar algo a otra persona en un aula o en cualquier otro lugar. Si Martín no fuera un gran periodista, hubiera sido un excelente maestro.

Podría suceder que alguna vez, y dentro de no tanto tiempo, el planeta se convierta en un lugar inahabitable. La geografía se habrá trastornado, islas paradisíacas desaparecerán bajo los océanos, el cielo será una oscura nube de metano, los bosques y los glaciares un recuerdo de almanaque, las ciudades costeras residuos submarino de un naufragio. Pero también podría suceder que la racionalidad se imponga a la locura maníaca del beneficio. Que la ciencia sea el modo de enfrentar las amenazas con conocimiento y de elaborar pronósticos y soluciones con fundamento.

Martín De Ambrosio nos ofrece en este libro la oportunidad de informarnos para decidir. Hay mucho para destacar acerca de lo que esta obra ofrece, pero usted lo averiguará leyéndolo mejor que yo. Sin embargo no puedo callar dos cosas que también tienen que ver con el "clima" y que recorren la obra. Se trata del "clima cultural", no del atmosférico, y que no está menos intoxicado que éste. De Ambrosio es una brisa de aire fresco en el minúsculo y arrogante suburbio intelectual de nuestro medio. Lo es porque comete dos "pecados mortales":

1. Busca en la ciencia -y no en la mera conjetura- las respuestas a sus preguntas.

2. ¡Quiere ser entendido! No profesa el estúpido culto a la oscuridad ni el bárbaro prejuicio anticientífico de tanto pseudointelectual ebrio de sí mismo.

¡Gracias Martín!

Todo lo que necesitás saber sobre el cambio climático
de Martín De Ambrosio 
Colección: Todo lo que necesitás saber sobre
328 páginas

 
Sinopsis:

Que el cambio climático es un hecho es algo que ahora solo unos pocos niegan. Los científicos se han puesto de acuerdo en que es un fenómeno inédito en la historia de la humanidad, con consecuencias en todos los aspectos que uno se pueda imaginar, desde la economía hasta la política nacional e internacional y la geografía. Por supuesto, también en los ecosistemas terrestres, los mares y cada ser vivo sobre esta Tierra más caliente y superpoblada, donde a los problemas de origen típicamente social se suman terribles fenómenos naturales que ya causan muertes y pérdidas por miles de millones de dólares.

En este libro, el periodista científico Martín De Ambrosio no solo explica las causas científicas del cambio (es decir, el mecanismo mediante el cual la actividad industrial modificó la química de la atmósfera), sino que además avanza sobre las posibles soluciones, tanto las de origen tecnológico como las resultantes de las negociaciones internacionales para bajar el nivel de emisiones contaminantes. Asimismo, se detiene a debatir si es lícito que se les pida a los individuos actuar cuando las soluciones que se necesitan son macro.

Martín De Ambrosio es periodista científico. Trabajó en los diarios Página/12 y Perfil. En la actualidad es columnista de radio, hace notas para un programa de televisión y colabora para distintos medios gráficos y de Internet, como SciDev.Net. Ha trabajado en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires y en el Centro Cultural Ricardo Rojas; da cursos y talleres. Ha publicado una decena de libros, entre los que se destacan El mejor amigo de la ciencia (2004), El deportista científico (2009), Guardapolvos (2012), Por qué corremos (2012, en coautoría con Alfredo Ves Losada), y Mentes brillantes en cuerpos enfermos (2013).

Es miembro de la Red Argentina de Periodismo Científico. En 2010 obtuvo la beca Climate Change Media Partnership para cubrir la cumbre de cambio climático en Cancún. Es columnista del programa de televisión Científicos industria argentina con Adrián Paenza.

Daniel Flichtentrei

Link: http://www.intramed.net/

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Can AI save us from AI? [1014]

de System Administrator - martes, 9 de diciembre de 2014, 19:17
 

Can AI save us from AI?

BY JASON DORRIER

 Nick Bostrom’s book Superintelligence might just be the most debated technology book of the year. Since its release, big names in tech and science, including Stephen Hawking and Elon Musk, have warned of the dangers of artificial intelligence.

Bostrom says that while we don’t know exactly when artificial intelligence will rival human intelligence, many experts believe there is a good chance it will happen at some point during the 21st century.

He suggests that when AI reaches a human level of intelligence, it may very rapidly move past humans as it takes over its own development.

The concept has long been discussed and is often described as an “intelligence explosion”—a term coined by computer scientist IJ Good fifty years ago. Good described the process like this:

“Let an ultraintelligent machine be defined as a machine that can far surpass all the intellectual activities of any man, however clever. Since the design of machines is one of these intellectual activities, an ultraintelligent machine could design even better machines; there would then unquestionably be an ‘intelligence explosion,’ and the intelligence of man would be left far behind.”

 

Bostrom says that once this happens, if we aren’t prepared, superintelligent AI might wipe us out as it acts to achieve its goals. He draws the analogy to humans redeveloping various ecosystems and, in the process, causing animal extinctions.

“If we think about what we are doing to various animal species, it’s not so much that we hate them,” Bostrom told IEEE Spectrum. “For the most part, it’s just that we have other uses for their habitats, and they get wiped out as a side effect.”

In one scenario Bostrom outlines, an AI programmed to make as many paper clips as possible might move against humans as it calculates how likely we are to turn it off. Or it might view us as a source of atoms for more paper clips.

Broader and seemingly beneficial goal setting might backfire too.

For example, a machine with the goal of making humans happy might decide the best way to do this is by implanting electrodes in our brains’ pleasure centers—this “solves” the problem, but undoubtedly not to the liking of most implantees.

How then can we reap the vast problem-solving powers of superintelligent AI while avoiding the risks it poses?

One way might be to develop artificial intelligence in a “sandbox” environment, limiting its abilities by keeping it disconnected from other computers or the internet. But Bostrom thinks a superintelligent AI might easily get around such controls—even perhaps, by being on its best behavior to fool its handlers into believing it’s ready for the real world.

Instead, according to Bostrom, we should focus on the AI’s motivations. This is, as outlined before, a very tricky problem. Not least because human values change over time. In short, we aren’t smart enough to train a superintelligent AI—but it is.

Bostrom suggests we program a superintelligent AI to figure out what we would have asked it to do if we had millennia to ponder the question, knew more than we do now, and were smarter.

“The idea is to leverage the superintelligence’s intelligence, to rely on its estimates of what we would have instructed it to do,” Bostrom suggests. (Check out this IEEE Spectrum podcast for a good synopsis of Bostrom’s argument.)

Why think about all this in such detail now? According to Bostrom, while the risk is huge, so is the payoff.

“All the technologies you can imagine humans developing in the fullness of time, if we had had 10,000 years to work on it, could happen very soon after superintelligence is developed because the research would then be done by the superintelligence, which would be operating at digital rather than biological timescales.”

So, what do you think? Can artificial intelligence save us from artificial intelligence? 

Image Credit: Shutterstock.comNick Bostrom/Amazon

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Can We Control Our Technological Destiny—Or Are We Just Along For the Ride? [1309]

de System Administrator - lunes, 13 de julio de 2015, 18:04
 

Can We Control Our Technological Destiny—Or Are We Just Along For the Ride?

By Aaron Frank

“Man becomes, as it were, the sex organs of the machine world…”

– Marshall McLuhan

A standard assumption of technological progress is that new innovations are born in our mind, and we humans choose which of those visions to bring into existence. We imagine stuff, we want stuff, we build stuff, and repeat.

We assume that our brains are the center of the innovation universe.

But just as Copernicus’s sun-centered model of our solar system taught us how physically marginal our place in the cosmos really is, a new class of techno-philosophy is similarly displacing our understanding of technological innovation.

 

Susan Blackmore has spent a career studying memetics—the idea that Darwinian principles of natural selection can explain which memes (ideas, beliefs, and patterns of behavior) get passed from one brain to another. As humans evolved the ability to imitate one another, we became our planet’s top species at exchanging memes along with our genes.

Since there are far more memes than human brains that can carry them, ideas compete for our attention and only those that successfully grab hold of our limited brain space get copied and shared. The “selfish” copying principles of Darwinian selection have shaped the very culture of ideas that govern humanity.

Memes are the very bedrock of innovation, the raw ingredients of cultural and technological progress. New genres of music, better methods of making a car, and new programming languages are all memes that can now ripple across the globe. In Blackmore’s view, humans are simply meat-wagon carriers exchanging and reproducing our memes. We are our planet’s meme-machines.

 

In a controversial New York Times article, Blackmore suggests that we are witnessing the rise of an entirely new system, which she calls “temes” or technological memes. She writes, "Temes are digital information stored, copied, varied and selected by machines.”

She goes on to reference new computer algorithms that recombine old texts to create mashups of poetry and essays. The internet world was also recently stunned by “free-associating” Google computers that combine stored images into acid-trip dreamscapes. These Google “dream-bots” continue to blur the lines that separate human creativity from the domain of machines.

Blackmore’s framework suggests that we don’t “choose” where innovation takes us any more than a bee might “choose” which flower to pollinate. "We humans like to think we are the designers, creators and controllers of this newly emerging world but really we are stepping stones from one replicator to the next."

So, if we’re just the fleshy repositories for ideas to cling to, where are they taking us?

Kevin Kelly, co-founder of Wired magazine, approaches this question in his book What Technology Wants. Kelly proposes that technology itself behaves like an organism. It’s an emerging kingdom of life powered by the same forces of natural selection that made us.

Kelly says it’s important to note how misleading the word technology can be. Most of what our brains impulsively refer to as “technology,” things that have blinking lights or computers inside, showed up only decades ago.

Technology as Kelly defines it, “that which extends the reach of its maker,” is much older; half a billion years at least. Remember, that eagles make nests and beavers build dams. An eagle’s nest is “bird technology.”

 

It’s easy to see the massive eagle’s nest humanity has built for itself when landing in any big city. Those copper-wired poles along the roads are delivering the conditions for life to those cement boxes. As Terence McKenna has said, “Technology is the real skin of our species.” We depend on a shell of technological stuff, from the oven that heats your food to the wires connecting it to your kitchen’s power to the plastic wrapping preserving your meal.

The totality of these and all other technologies is what Kelly refers to as the technium; a metaphysical super-organism as ancient as we are with desires as real as our own.

Consider highways and roads that humanity has built for itself. Kevin Kelly-ian thinking suggests that roads aren’t the result of humans wanting them to exist, but rather they’re here by the technium’s wishes. This makes sense considering roads are our civilization's arteries, delivering meme-carrying bodies from house to office. The birth of roads accelerated our species ability to exchange and reproduce our ideas, which in turn sustains the growth and maintenance of our “eagle’s nest.”

We didn’t build those roads, the forces of evolution did.

We’ve assumed that since technology bends to the human experience, we’re in control of our destiny. Blackmore and Kelly force us to reflect whether we’re really in control. Perhaps we’re just the puppets to a cosmic force of change that is older than we imagine, and wherever it’s going—we’re just the hands used to get it there.

Image Credit: Shutterstock.com

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Can we create new senses for humans? [1165]

de System Administrator - domingo, 22 de marzo de 2015, 17:11
 

Can we create new senses for humans?

by  David Eagleman | Neuroscientist

As humans, we can perceive less than a ten-trillionth of all light waves. “Our experience of reality,” says neuroscientist David Eagleman, “is constrained by our biology.” He wants to change that. His research into our brain processes has led him to create new interfaces — such as a sensory vest — to take in previously unseen information about the world around us.

Video

0:11 We are built out of very small stuff, and we are embedded in a very large cosmos, and the fact is that we are not very good at understanding reality at either of those scales, and that's because our brains haven't evolved to understand  the world at that scale.

0:31 Instead, we're trapped on this very thin slice of perception right in the middle. But it gets strange, because even at  that slice of reality that we call home, we're not seeing most of the action that's going on. So take the colors of our world. This is light waves, electromagnetic radiation that bounces off objects and it hits specialized receptors in the back of our eyes. But we're not seeing all the waves out there. In fact, what we see is less than a 10 trillionth of what's out there. So you have radio waves and microwaves and X-rays and gamma rays passing through your body right now and you're completely unaware of it, because you don't come with the proper biological receptors for picking it up. There are thousands of cell phone conversations passing through you right now, and you're utterly blind to it.

1:27 Now, it's not that these things are inherently unseeable. Snakes include some infrared in their reality, and honeybees include ultraviolet in their view of the world, and of course we build machines in the dashboards of our cars to pick up on signals in the radio frequency range, and we built machines in hospitals to pick up on the X-ray range. But you can't sense any of those by yourself, at least not yet, because you don't come equipped with the proper sensors.

1:58 Now, what this means is that our experience of reality is constrained by our biology, and that goes against the common sense notion that our eyes and our ears and our fingertips are just picking up the objective reality that's out there. Instead, our brains are sampling just a little bit of the world.

2:21 Now, across the animal kingdom, different animals pick up on different parts of reality. So in the blind and deaf world of the tick, the important signals are temperature and butyric acid; in the world of the black ghost knifefish, its sensory world is lavishly colored by electrical fields; and for the echolocating bat, its reality is constructed out of air compression waves. That's the slice of their ecosystem that they can pick up on, and we have a word for this in science. It's called the umwelt, which is the German word for the surrounding world. Now, presumably, every animal assumes that its umwelt is the entire objective reality out there, because why would you ever stop to imagine that there's something beyond what we can sense. Instead, what we all do is we accept reality as it's presented to us.

 

3:18 Let's do a consciousness-raiser on this. Imagine that you are a bloodhound dog. Your whole world is about smelling. You've got a long snout that has 200 million scent receptors in it, and you have wet nostrils that attract and trap scent molecules, and your nostrils even have slits so you can take big nosefuls of air. Everything is about smell for you. So one day, you stop in your tracks with a revelation. You look at your human owner and you think, "What is it like to have the pitiful, impoverished nose of a human? (Laughter) What is it like when you take a feeble little noseful of air? How can you not know that there's a cat 100 yards away, or that your neighbor was on this very spot six hours ago?" (Laughter)

4:09 So because we're humans, we've never experienced that world of smell, so we don't miss it, because we are firmly settled into our umwelt. But the question is, do we have to be stuck there? So as a neuroscientist, I'm interested in the way that technology might expand our umwelt, and how that's going to change the experience of being human.

4:37 So we already know that we can marry our technology to our biology, because there are hundreds of thousands of people walking around with artificial hearing and artificial vision. So the way this works is, you take a microphone and you digitize the signal, and you put an electrode strip directly into the inner ear. Or, with the retinal implant, you take a camera and you digitize the signal, and then you plug an electrode grid directly into the optic nerve. And as recently as 15 years ago, there were a lot of scientists who thought these technologies wouldn't work. Why? It's because these technologies speak the language of Silicon Valley, and it's not exactly the same dialect as our natural biological sense organs. But the fact is that it works; the brain figures out how to use the signals just fine.

5:30 Now, how do we understand that? Well, here's the big secret: Your brain is not hearing or seeing any of this. Your brain is locked in a vault of silence and darkness inside your skull. All it ever sees are electrochemical signals that come in along different data cables, and this is all it has to work with, and nothing more. Now, amazingly, the brain is really good at taking in these signals and extracting patterns and assigning meaning, so that it takes this inner cosmos and puts together a story of this, your subjective world.

6:15 But here's the key point: Your brain doesn't know, and it doesn't care, where it gets the data from. Whatever information comes in, it just figures out what to do with it. And this is a very efficient kind of machine. It's essentially a general purpose computing device, and it just takes in everything and figures out what it's going to do with it, and that, I think, frees up Mother Nature to tinker around with different sorts of input channels.

6:48 So I call this the P.H.  model of evolution, and I don't want to get too technical here, but P.H. stands for Potato Head, and I use this name to emphasize that all these sensors that we know and love, like our eyes and our ears and our fingertips, these are merely peripheral plug-and-play devices: You stick them in, and you're good to go. The brain figures out what to do with the data that comes in. And when you look across the animal kingdom, you find lots of peripheral devices. So snakes have heat pits with which to detect infrared, and the ghost knifefish has electroreceptors, and the star-nosed mole has this appendage with 22 fingers on it with which it feels around and constructs a 3D model of the world, and many birds have magnetite so they can orient to the magnetic field of the planet. So what this means is that nature doesn't have to continually redesign the brain. Instead, with the principles of brain operation established, all nature has to worry about is designing new peripherals.

8:00 Okay. So what this means is this: The lesson that surfaces is that there's nothing really special or fundamental about the biology that we come to the table with. It's just what we have inherited from a complex road of evolution. But it's not what we have to stick with, and our best proof of principle of this comes from what's called sensory substitution. And that refers to feeding information into the brain via unusual sensory channels, and the brain just figures out what to do with it.

8:34 Now, that might sound speculative, but the first paper demonstrating this was published in the journal Nature in 1969. So a scientist named Paul Bach-y-Rita put blind people in a modified dental chair, and he set up a video feed, and he put something in front of the camera, and then you would feel that poked into your back with a grid of solenoids. So if you wiggle a coffee cup in front of the camera, you're feeling that in your back, and amazingly, blind people got pretty good at being able to determine what was in front of the camera just by feeling it in the small of their back. Now, there have been many modern incarnations of this. The sonic glasses take a video feed right in front of you and turn that into a sonic landscape, so as things move around, and get closer and farther, it sounds like "Bzz, bzz, bzz." It sounds like a cacophony, but after several weeks, blind people start getting pretty good at understanding what's in front of them just based on what they're hearing. And it doesn't have to be through the ears: this system uses an electrotactile grid on the forehead, so whatever's in front of the video feed, you're feeling it on your forehead. Why the forehead? Because you're not using it for much else.

9:50 The most modern incarnation is called the brainport, and this is a little electrogrid that sits on your tongue, and the video feed gets turned into these little electrotactile signals, and blind people get so good at using this that they can throw a ball into a basket, or they can navigate complex obstacle courses. They can come to see through their tongue. Now, that sounds completely insane, right? But remember, all vision ever is is electrochemical signals coursing around in your brain. Your brain doesn't know where the signals come from. It just figures out what to do with them.

10:33 So my interest in my lab is sensory substitution for the deaf, and this is a project I've undertaken with a graduate student in my lab, Scott Novich, who is spearheading this for his thesis. And here is what we wanted to do: we wanted to make it so that sound from the world gets converted in some way so that a deaf person can understand what is being said. And we wanted to do this, given the power and ubiquity of portable computing, we wanted to make sure that this would run on cell phones and tablets, and also we wanted to make this a wearable, something that you could wear under your clothing. So here's the concept. So as I'm speaking, my sound is getting captured by the tablet, and then it's getting mapped onto a vest that's covered in vibratory motors, just like the motors in your cell phone. So as I'm speaking, the sound is getting translated to a pattern of vibration on the vest. Now, this is not just conceptual: this tablet is transmitting Bluetooth, and I'm wearing the vest right now. So as I'm speaking -- (Applause) -- the sound is getting translated into dynamic patterns of vibration. I'm feeling the sonic world around me.

12:00 So, we've been testing this with deaf people now, and it turns out that after just a little bit of time, people can start feeling, they can start understanding the language of the vest.

12:13 So this is Jonathan. He's 37 years old. He has a master's degree. He was born profoundly deaf, which means that there's a part of his umwelt that's unavailable to him. So we had Jonathan train with the vest for four days, two hours a day, and here he is on the fifth day.

12:32 Scott Novich: You.

12:35 David Eagleman: So Scott says a word, Jonathan feels it on the vest, and he writes it on the board.

12:41 SN: Where. Where.

12:45 DE: Jonathan is able to translate this complicated pattern of vibrations into an understanding of what's being said.

12:51 SN: Touch. Touch.

12:55 DE: Now, he's not doing this -- (Applause) -- Jonathan is not doing this consciously, because the patterns are too complicated, but his brain is starting to unlock the pattern that allows it to figure out what the data mean, and our expectation is that, after wearing this for about three months, he will have a direct perceptual experience of hearing in the same way that when a blind person passes a finger over braille, the meaning comes directly off the page without any conscious intervention at all. Now, this technology has the potential to be a game-changer, because the only other solution for deafness is a cochlear implant, and that requires an invasive surgery. And this can be built for 40 times cheaper than a cochlear implant, which opens up this technology globally, even for the poorest countries.

13:59 Now, we've been very encouraged by our results with sensory substitution, but what we've been thinking a lot about is sensory addition. How could we use a technology like this to add a completely new kind of sense, to expand the human umvelt? For example, could we feed real-time data from the Internet directly into somebody's brain, and can they develop a direct perceptual experience?

14:26 So here's an experiment we're doing in the lab. A subject is feeling a real-time streaming feed from the Net of data for five seconds. Then, two buttons appear, and he has to make a choice. He doesn't know what's going on. He makes a choice, and he gets feedback after one second. Now, here's the thing: The subject has no idea what all the patterns mean, but we're seeing if he gets better at figuring out which button to press. He doesn't know that what we're feeding is real-time data from the stock market, and he's making buy and sell decisions. (Laughter) And the feedback is telling him whether he did the right thing or not. And what we're seeing is, can we expand the human umvelt so that he comes to have, after several weeks, a direct perceptual experience of the economic movements of the planet. So we'll report on that later to see how well this goes. (Laughter)

15:21 Here's another thing we're doing: During the talks this morning, we've been automatically scraping Twitter for the TED2015 hashtag, and we've been doing an automated sentiment analysis, which means, are people using positive words or negative words or neutral? And while this has been going on, I have been feeling this, and so I am plugged in to the aggregate emotion of thousands of people in real time, and that's a new kind of human experience, because now I can know how everyone's doing and how much you're loving this. (Laughter) (Applause) It's a bigger experience than a human can normally have.

16:10 We're also expanding the umvelt of pilots. So in this case, the vest is streaming nine different measures from this quadcopter, so pitch and yaw and roll and orientation and heading, and that improves this pilot's ability to fly it. It's essentially like he's extending his skin up there, far away.

16:31 And that's just the beginning. What we're envisioning is taking a modern cockpit full of gauges and instead of trying to read the whole thing, you feel it. We live in a world of information now, and there is a difference between accessing big data and experiencing it.

16:53 So I think there's really no end to the possibilities on the horizon for human expansion. Just imagine an astronaut being able to feel the overall health of the International Space Station, or, for that matter, having you feel the invisible states of your own health, like your blood sugar and the state of your microbiome, or having 360-degree vision or seeing in infrared or ultraviolet.

17:22 So the key is this: As we move into the future, we're going to increasingly be able to choose our own peripheral devices. We no longer have to wait for Mother Nature's sensory gifts on her timescales, but instead, like any good parent, she's given us the tools that we need to go out and define our own trajectory. So the question now is, how do you want to go out and experience your universe?

17:51 Thank you.

17:53 (Applause)

18:10 Chris Anderson: Can you feel it? DE: Yeah.

18:12 Actually, this was the first time I felt applause on the vest. It's nice. It's like a massage. (Laughter)

18:18 CA: Twitter's going crazy. Twitter's going mad. So that stock market experiment. This could be the first experiment that secures its funding forevermore, right, if successful?

18:30 DE: Well, that's right, I wouldn't have to write to NIH anymore.

18:33 CA: Well look, just to be skeptical for a minute, I mean, this is amazing, but isn't most of the evidence so far that sensory substitution works, not necessarily  that sensory addition works? I mean, isn't it possible that the blind person can see through their tongue because the visual cortex is still there, ready to process, and that that is needed as part of it?

18:54 DE: That's a great question. We actually have no idea what the theoretical limits are of what kind of data the brain can take in. The general story, though, is that it's extraordinarily flexible. So when a person goes blind, what we used to call their visual cortex gets taken over by other things, by touch, by hearing, by vocabulary. So what that tells us is that the cortex is kind of a one-trick pony. It just runs certain kinds of computations on things. And when we look around at things like braille, for example, people are getting information through bumps on their fingers. So I don't thing we have any reason to think there's a theoretical limit that we know the edge of.

19:32 CA: If this checks out, you're going to be deluged. There are so many possible applications for this. Are you ready for this? What are you most excited about, the direction it might go? DE: I mean, I think there's a lot of applications here. In terms of beyond sensory substitution, the things I started mentioning about astronauts on the space station, they spend a lot of their time monitoring things, and they could instead just get what's going on, because what this is really good for is multidimensional data. The key is this: Our visual systems are good at detecting blobs and edges, but they're really bad at what our world has become, which is screens with lots and lots of data. We have to crawl that with our attentional systems. So this is a way of just feeling the state of something, just like the way you know the state of your body as you're standing around. So I think heavy machinery, safety, feeling the state of a factory, of your equipment, that's one place it'll go right away.

20:24 CA: David Eagleman, that was one mind-blowing talk. Thank you very much.

20:27 DE: Thank you, Chris. (Applause)

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