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ECPATÍA [808]

de System Administrator - lunes, 1 de septiembre de 2014, 17:45
 

¿QUÉ ES LA ECPATÍA?

por Montse García

Dice J.L. González de Rivera, Catedrático de Psiquiatría que “Ecpatía es un nuevo concepto, complementario de empatía, que permite el apropiado manejo del contagio emocional y de los sentimientos inducidos”.

González de Rivera también indica que Ecpatía es lo contrario de la Empatía y se define como un proceso voluntario de exclusión de sentimientos, actitudes, pensamientos y motivaciones inducidas por otro.

El término Empatía es mucho más conocido por todos, muchos sabemos de las bondades de ser empáticos y lo que la empatía mejora nuestras relaciones interpersonales. Tomamos pues una de las acepciones más aceptadas de empatía:“La acción y la capacidad de ser sensible a, comprender o darse cuenta de, los sentimientos, pensamientos y experiencias de otra persona, sin que estos sentimientos, pensamientos y experiencias hayan sido comunicados de una manera objetiva o explícita”.

Después de leer ambas definiciones tal vez os preguntáis cómo es posible que ambos conceptos estén relacionados y sean necesarios para una buena gestión emocional. Leed la siguiente historia budista a ver qué os parece:

Un monje, imbuido de la doctrina budista del amor y la compasión por todos los seres, encontró en su peregrinar a una leona herida y hambrienta, tan débil que no podía ni moverse. A su alrededor, leoncitos recién nacidos gemían intentando extraer una gota de leche de sus secos pezones. El monje comprendió perfectamente el dolor, desamparo e impotencia de la leona, no solo por sí misma, sino, sobre todo, por sus cachorros. Entonces, se tendió junto a ella, ofreciéndose a ser devorado y así salvar sus vidas.

A través de esta pequeña historia nos damos cuenta de que tal vez es necesario ponerle límites a la empatía ya que de no ser así podemos llegar a involucrarnos tanto en la vida y los problemas de los demás que, lejos de ser un pilar de sujeción y ayuda, lo que conseguimos es dañarnos a nosotros mismos. Por esta razón podemos considerar la ecpatía como una nueva habilidad compensadora que nos permitirá regular nuestra capacidad empática.

Como se ha dicho es J.L. González quien propone este nuevo término Ecpatía, tomado del griego ek-patheia, y que literalmente significa “sentir fuera”, y que el autor define como “proceso mental de exclusión activa de los sentimientos inducidos por otros”.

El autor nos aclara que Ecpatía no es lo mismo que la frialdad, indiferencia o dureza afectiva característica de las personas carentes de empatía, sino que es una maniobra o acción mental positiva compensadora de la Empatía, no su mera carencia.

Fijaos a través de estos ejemplos en algunas implicaciones que puede tener el desarrollo de esta habilidad propuesta por González tanto en la vida profesional de algunas personas como en la personal de otros.

Ejemplo nº 1

Luis acude a la consulta psicológica porque siente una gran angustia vital. Le cuenta a su psicóloga un tema muy complejo y duro, mientras que la terapeuta la escucha activamente mostrando una gran empatía por Luis fruto de la cual se genera una buena relación terapéutica entre amoas necesaria para el buen funcionamiento de la terapia. Sin embargo, tras varias sesiones, la empatía que la psicóloga muestra por Luis se va exacerbando llegando hasta el punto de que se “contagia emocionalmente” de las emociones negativas que está sintiendo su paciente. ¿Está ayudando la psicóloga a Luis a solucionar el problema? La respuesta sería NO. La profesional necesita mantener cierta distancia emocional que le permita “sostener” las emociones de Luis para poder ayudarle con su problema. ¿Entraría aquí en juego la Ecpatía compensando el exceso de empatía mostrado?

Ejemplo nº 2.

Ginés es cuidador habitual de Genaro, padre del primero y enfermo de Alzheimer desde hace 4 años. La enfermedad que sufre  Genaro lo hace dependiente de  su hijo las 24 horas del día, y éste, queriendo como quiere a su padre, sufre también al ver como día a día Genaro va perdiendo más facultades y se va deteriorando. Este sufrimiento de Ginés está propiciado en parte por la empatía que siente hacia su padre y hacia las circunstancias que le rodean. 

Mucha gente le dice a Ginés que es necesario que ponga freno a ese “contagio emocional”, que debería cuidarse él para poder ser un cuidador útil, sin embargo para él resulta tremendamente difícil no dejarse influir por el dolor de ver a su padre en ese estado. Aquí la Ecpatía sería aquella habilidad que permitiría a Ginés frenar el estrés emocional que siente ante la enfermedad de su padre.

Por tanto, y a modo de conclusión la Ecpatía sería la acción mental compensatoria que nos protege de la inundación afectiva y que impediría que nos dejemos arrastrar por las emociones ajenas. Así, según dice J.C. Bermejo, “mientras la empatía comporta metafóricamente hablando “ponerse en el lugar del otro”, la ecpatía comportaría “ponerse en el propio lugar”, y bien es sabido que ambas cosas son necesarias”.

Montse García

Bibliografía consultada
"Empatía y Ecpatía"- J.L. Gonzáles de Rivera Revuelta- Psiquis, 2004; 25 (6): 243-245
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Educar para la creatividad [1317]

de System Administrator - miércoles, 15 de julio de 2015, 01:35
 

Educar para la creatividad

 

Un proceso educativo con un enfoque creativo busca generar en los alumnos respuestas diferentes en detrimento de la uniformidad creada en los espacios de enseñanza tradicionales.

Autor: Dr. Roberto Rosler | Docente de Neurocirugía en la Universidad de Buenos Aires

“El énfasis de la educación no debería estar tanto en lo que deben aprender los estudiantes, sino en qué podrán hacer con lo que aprendan”. Paul Torrance

La visión de una educación creativa está encaminada en transformar a la persona.

Existen tres vertientes que orientan el desarrollo en una educación creativa. Éstas tienen en común una letra C inicial:

  • Creatividad.
  • Capacidad para aprender.
  • Cambio.

Tanto la creatividad como el aprendizaje involucran de manera implícita el cambio y la capacidad de manejarlo. Este proceso conlleva el desprenderse de lo conocido, para desapegarse y expandir las zonas de confort. Asimismo, la voluntad de asumir riesgos, probar cosas nuevas, identificar y controlar los miedos y la aptitud de manejar el error de forma constructiva.

La creatividad, la capacidad para aprender en forma permanente y el cambio se interrelacionan en una danza que se traduce en la transformación de la persona.

Enseñar: Un acto creativo que genera resonancia en el alumno.

En física la resonancia es la tendencia de un sistema para absorber más energía cuando la frecuencia de las oscilaciones coincide con su frecuencia natural de vibración. Hablar de resonancia en la enseñanza creativa permite generar una sintonía entre el facilitador y los alumnos que promueve el pensamiento creativo, la motivación y el aprendizaje relevante. Analizaremos cuáles son las condiciones que se requieren para lograr dicha resonancia en el alumno.

El acto creativo:

  1. Es novedoso, al menos para la persona que lo realiza.
  2. Satisface una necesidad (de diversa índole) y, por lo tanto, es útil y eficaz.
  3. Es ético: no provoca daño ni perjuicio a otra persona, forma de vida o al ambiente.

Es necesario distinguir entre la enseñanza que se califica como creativa por ser novedosa, original y pertinente, y una enseñanza creativa que promueve el desarrollo de la creatividad a la que podríamos llamar enseñanza para la creatividad.

Una enseñanza creativa:

- Es novedosa, imaginativa, variada y pertinente.

- Promueve el desarrollo de las competencias creativas de los alumnos.

Objetivos que persigue la enseñanza creativa:

  1. Estimular las competencias creativas de los alumnos.
  2. Promover el aprendizaje significativo, relevante, constructivo y generador.
  3. Favorecer las capacidades de los alumnos para transformarse.

Diferencias entre el aprendizaje acumulativo y el aprendizaje generador:

 

Principios para una enseñanza creativa:

  1. Es multimodal: se apoya en diferentes métodos y estrategias dependiendo de los objetivos de aprendizaje, el punto de partida de los alumnos, sus ideas previas, sus habilidades, etc.
  2. Utiliza multilenguajes: toma en cuenta la diversidad de talentos y de estilos cognitivos de los alumnos. Se utilizan todos los lenguajes, no sólo el verbal, sino también la representación visual, gráfica y tridimensional, el movimiento y la dramatización. Se busca que cada uno encuentre el canal más adecuado para favorecer su aprendizaje y expresar su creatividad.
  3. Es flexible: puede adecuarse a necesidades particulares que suelen surgir por parte de los alumnos. Los temas de interés que aparecen inesperadamente en el aula no resultan un estorbo sino una oportunidad para inyectar novedad a la dinámica cotidiana.
  4. Es globalizadora e integradora: brinda la oportunidad de promover en los alumnos una visión de gran angular de los temas de estudio para visualizar las relaciones que hay entre ellos.
  5. Incorpora la diversidad: ya que en lugar de dirigirse a un alumno promedio inexistente, toma en cuenta la diversidad de intereses, de capacidades y de estilos de aprendizaje.
  6. Favorece el aprendizaje colaborativo: el equipo se vuelve indispensable para la solución de desafíos. Mediante el trabajo en grupos colaborativos se da la oportunidad para que cada miembro aporte sus talentos y capacidades y, al mismo tiempo, reciba el apoyo de sus compañeros.
  7. Plantea desafíos: procura generar en el alumno la necesidad de buscar soluciones a los cuestionamientos que se le proponen. Se le brindan oportunidades para poner a prueba sus capacidades. Plantea problemas en lugar de solo dar información que se debe recordar. Esto propicia ejercitar la tolerancia a la ambigüedad.
  8. Estimula la toma de riesgos: el facilitador presenta al alumno situaciones novedosas y desafiantes en un ambiente de seguridad emocional. Para incursionar en el pensamiento creativo es indispensable tener la capacidad de probar situaciones novedosas que puedan representar un riesgo debido al desconocimiento.
  9. Promueve el sentido del humor: la broma y el chiste fomentan el pensamiento creativo al favorecer la lectura de la realidad en múltiples niveles de manera simultánea. El sentido del humor es una vitamina que estimula la ruptura de esquemas, estereotipos y generalizaciones al dar diversas interpretaciones a una palabra o imagen. Hablamos aquí del “buen” sentido del humor, generado en un ambiente de confianza y relajado, en donde no se perciben amenazas psicológicas como la burla o la ironía.
  10. Se apoya en el juego: en la enseñanza creativa se diluye la dicotomía juego-trabajo porque hay docentes que piensan que sólo se aprende cuando estamos serios. El juego es una oportunidad de aprendizaje y el aprendizaje real es divertido y estimulante. Las actividades lúdiscas permiten aprender de los compañeros, de la situación, de la risa y de la diversión. Posibilita observar la realidad de una forma diferente, refrescar la mirada al relajarse y partir de la idea de que “es solo un juego” con lo cual las actitudes se flexibilizan haciendo a un lado la seriedad que, en ocasiones, viene anclada al aburrimiento y a la desmotivación.
  11. Es inquisitiva: estimula la generación de preguntas y la curiosidad del alumno de forma que brinda oportunidades para que ejerciten sus habilidades de indagación, cuestionamiento y análisis.
  12. Es metafórica: se apoya en el uso de analogías y metáforas para ampliar la comprensión de la realidad, promoviendo asociaciones diversas.
  13. Promueve el aprendizaje a partir del error: el facilitador da tiempo para comprender cuál es la fuente del error. Las equivocaciones se consideran una oportunidad para aprender tanto para el facilitador como para los estudiantes. No se les considera una fuente de vergüenza o un motivo para sancionar o criticar. En la enseñanza creativa se promueve en los alumnos el análisis del error de una manera constructiva.
  14. Fortalece la autoestima del alumno: al introducirla en un espiral de aprendizaje, crecimiento y creatividad, la enseñanza creativa genera múltiples oportunidades para que el alumno experimente logros y satisfacciones que apuntalan el reconocimiento de sus talentos, habilidades y capacidades.

Con estos conceptos como guía, el docente cambia su rol y más que contentarse en cómo ser un transmisor del conocimiento, se convierte en un facilitador, en un líder y en un mediador del aprendizaje.

¿Qué puede obstaculizar la creatividad en la escuela?

- La burla de los compañeros o el docente ante preguntas que parecen absurdas.

- Premiar con nuestra atención solo las respuestas esperadas o consideradas correctas.

- Hacer únicamente preguntas convergentes orientadas a la obtención de respuestas correctas.

- No involucrar a los alumnos en la elección de las estrategias para abordar los temas o para alcanzar los objetivos de aprendizaje.

- Considerar que los errores deben erradicarse y que son algo de lo que nos avergonzamos. 

- Ser predecibles en cuanto a las estrategias de enseñanza que se utilizan.

Link: http://www.asociacioneducar.com

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Educar-nos [940]

de System Administrator - miércoles, 15 de octubre de 2014, 20:31
 

La Compulsión a Educar-nos

Uno de los temas psicológicos más apasionantes es el de los vínculos humanos, cómo se forman, cómo se mantienen o se quiebran y cómo se deforman a lo largo de la vida. La comunicación con sus infinitas connotaciones tiene mucho que ver con la calidad de nuestros vínculos, desde los primeros momentos de la existencia hasta la última exhalación. 

BY MACLARM

Hoy me encuentro especialmente motivada por las consecuencias en la comunicación y en los vínculos, cuando se reproducen modelos antiguos de educación que resultan inadecuados. Aún en el absurdo, se dan formas más o menos aceptadas o impuestas que infantilizan, tiranizan, agreden o anulan, impidiendo encuentros más reales, profundos y responsables.

Creo que estas desviaciones de la comunicación, en ocasiones tienen que ver con la llamada “compulsión a educar”, de la que hablaba W. Reich cuando se refería a la constante e innecesaria presión que se ejerce en niños y niñas hacia determinados comportamientos supuestamente aceptables, muchas veces en contra de sus propias necesidades psíquicas y biológicas, violando así su derecho a descubrir, a diferenciarse, a conocerse. No me refiero -como algunos han llegado a afirmar cuando se habla de educación en libertad- a permitir que un niño meta la mano en el fuego en vez de protegerle del peligro de quemarse para que aprenda por sí mismo de la experiencia, ni estoy hablando de aquellos límites funcionales, necesarios para la supervivencia y el desarrollo. Pero sí hablo de esos discursos pedagógicos que nunca se acaban, o de esas pautas de acción que, supuestamente “por su bien”, no tienen más intención que adoctrinar en función de los propios miedos, angustias, expectativas o ambiciones de todos, menos de los propios niños.

Ya en la vida adulta, a veces se retoman y reproducen estos modelos cuando en vez de ser, por ejemplo, amigos, parejas o terapeutas nos empeñamos en enseñar a los demás las propias estrategias con las que hemos aprendido a esquivar las ansiedades de la vida cotidiana. Veamos cómo puede suceder esto:

Amigos…

Nada más amable que contar con alguien cuando no sabes por donde seguir. Sin embargo, nada más frustrante cuando esa persona de la que esperas un abrazo o simplemente una actitud de escucha, ojalá en silencio, se dedica a explicar cómo te entiende y cómo ha pasado por lo mismo, además de darte exactamente las pautas a seguir de inmediato, para que te sientas “tan bien como ella”. Y de paso te da la solución, no demandada, para arreglarte el pelo, las uñas, la piel, cuidar de tus plantas, lavar tu ropa, comportarte en la mesa, criar a tus hijos, buscarte un novio y organizar tu tiempo, porque se supone que tú no lo sabes hacer. Esto se puede ver con lamentable frecuencia en situaciones extremas, como la del duelo (ver: acompañar en el duelo). Así, es fácil acabar con la triste sensación de que ese abrazo y ese silencio que nunca llegaron, fueron reemplazados por una lista inmensa de deberes que pesan mil veces más que el mismo problema. Es como cuando uno va al supermercado a comprar el pan que hacía falta en casa y sale con el carrito lleno de ofertas 2×1.

Parejas…

Sucede a menudo, enamorarse justamente de lo que hace al otro diferente. Si uno es más bien pausado, la otra resulta más que activa. Si una es compradora, al otro le ha gustado siempre ahorrar para los malos tiempos. Si uno es más hablador y espontáneo, la otra es callada y prudente. Por alguna razón, en algunas parejas lo que al principio era un valor, pasado un tiempo se convierte en motivo de conflicto y fácilmente se cae en uno de los proyectos con mayores probabilidades de fracaso: intentar cambiar al otro. Entonces la que era una persona responsable se convierte de la noche a la mañana en una rígida y tacaña o la que era reflexiva o prudente de pronto resulta tímida y antisocial. Y a partir de ahí es cuando la vida se convierte en un intento de alguno de los dos, o de ambos, de “enseñar” al otro diferentes actitudes, las buenas, las mejores, las que valen… las propias. Esto, por supuesto, no es lo mismo que expresar la sensación de disgusto o de frustración, legítimos en cualquier relación de convivencia entre dos personas de por sí diferentes, pero también dista mucho de la aceptación y del respeto, precisamente por esa diferencia. Cuando la pareja se convierte en un arduo proceso de educación -no de aprendizaje mutuo- el amor suele quedarse arrinconado, esperando su momento y su motivo.

Terapeuta – Paciente…

La relación terapéutica tiene una gran complejidad, tanta, que una gran porción del tiempo que se invierte en formación es destinada a esta. Se entenderá que resulta muy fácil caer en vicios -dicho suavemente-, que pueden acabar bloqueando los procesos. Porque un terapeuta no es un profesor, ni un cura, ni tampoco un consejero y mucho menos un sabelotodo que ya está de vuelta y puede ir por ahí diciendo lo que es y lo que no es. Un terapeuta acompaña, ayuda a integrar información y emociones que llegan a la consciencia, aporta una sistemática para que la persona pueda, precisamente, hacerse cargo de su propia vida. Entonces, intentos de control, de abuso de poder y de dominación, se pueden llamar de cualquier forma pero no Psicoterapia. Esto me recuerda una de las enseñanzas de nuestro maestro Federico Navarro, cuando hablaba de las tres “haches”, cualidades imprescindibles para un terapeuta: humanidad, humor y humildad. Lo de la humildad no parece tener que ver con la pretensión de educar a la gente que acude a la consulta para intentar aliviar su sufrimiento emocional. Realmente, en un proceso terapéutico son muy pocos los momentos en que el terapeuta expresa su opinión personal o impone una condición. Estas son excepciones que tienen que ver con la funcionalidad del proceso o con un momento puntual destinado a la prevención de riesgos mayores, algo parecido -metafóricamente- a lo que sucede con el niño cuando impedimos que meta la mano en el fuego y se queme innecesariamente.

Así pues, se pueden construir relaciones humanas más frescas y saludables, con roles e identidades claras, donde cada uno sabe donde y con quien está y en las que sobran los “tienes que…” Y los “haz como yo…”. Pasaron de moda las colonizaciones y, al menos en algunos contextos, los catequismos. Ahora es el momento de apostar por la transparencia, aunque no sea lo más fácil. La compulsión a educarnos, aparte de hacernos poco agradables nos deja solos, viviendo como islas en un mundo lleno de motivos para acompañarnos, a veces, simplemente, en medio de un silencio o un abrazo.

María Clara Ruiz

Link: http://mariaclararuiz.com/2014/10/15/la-compulsion-a-educar-nos/

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EFECTOS CUÁNTICOS EN EL MUNDO “REAL” [876]

de System Administrator - jueves, 18 de septiembre de 2014, 16:34
 

EFECTOS CUÁNTICOS EN EL MUNDO “REAL”

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EFECTOS DE LA IMPULSIVIDAD Y EL CONSUMO DE ALCOHOL SOBRE LA TOMA DE DECISIONES EN LOS ADOLESCENTES [1149]

de System Administrator - miércoles, 11 de marzo de 2015, 00:05
 

EFECTOS DE LA IMPULSIVIDAD Y EL CONSUMO DE ALCOHOL SOBRE LA TOMA DE DECISIONES EN LOS ADOLESCENTES

por María Laura Caña, Yanina Michelini, Ignacio Acuña y Juan Carlos Godoy

Laboratorio de Psicología, Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina 2Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Argentina

La adolescencia es un período asociado al inicio y la progresión del consumo de alcohol. En esta etapa también son frecuentes las conductas impulsivas y la toma de decisiones (TD) riesgosas. Objetivo: evaluar el patrón de consumo de alcohol (PCA) de adolescentes masculinos y femeninos, sus distintos niveles de impulsividad y cómo afectan estas variables a la toma de decisiones. Metodología: Mediante un análisis de clases latentes se determinaron diferentes PCA de 230 adolescentes de 14 a 17 años. Diseño: se utilizó un diseño ex post facto prospectivo factorial con los factores Urgencia Positiva (Baja/Alta), PCA (Moderado/Binge) y Sexo (Femenino/Masculino). Se evaluó la TD en los 78 participantes que integraron los grupos del estudio. Resultados: los consumidores varones binge, en comparación con los moderados, mostraron un mejor desempeño, pero su rendimiento disminuyó al final de la prueba. Dentro del grupo de los participantes con baja urgencia positiva, aquellos con un patrón de consumo tipo binge, realizaron TD más ventajosas. Conclusiones: El PCA y la impulsividad rasgo parecen influir sobre la TD de los adolescentes.

Por favor lea el archivo PDF adjunto.

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Ejercicios Mentales [1310]

de System Administrator - lunes, 13 de julio de 2015, 23:57
 

Los ejercicios mentales pueden ayudar a que las personas mayores mantengan la agudeza

por Robert Preidt

Hasta resolver rompecabezas, como el Sudoku, podría detener el declive y la pérdida de memoria, sugiere un estudio.

Los ejercicios mentales pueden ayudar a evitar el declive del pensamiento y la memoria en las personas mayores, pero la evidencia a favor de los beneficios de los complementos y el ejercicio es débil.

Los hallazgos aparecieron recientemente en la revista CMAJ (Canadian Medical Association Journal).

Los investigadores revisaron 32 estudios, incluidos 3 que examinaron los efectos del ejercicio mental relacionado con programas de entrenamiento con computadoras o entrenamientos intensivos individualizados de la memoria, el razonamiento o la velocidad de procesamiento.

Uno de los estudios halló mejoras significativas en la memoria de los participantes tras 5 años de seguimiento. Otro descubrió una mejora en la memoria auditiva y la atención, según un comunicado de prensa de la revista.

Los complementos como el ginkgo, las vitaminas, la dehidroepiandrosterona (DHEA) y otras sustancias, sin embargo, no parecieron ofrecer ningún beneficio. Lo mismo ocurrió con el ejercicio físico. El estrógeno se asoció con un aumento del declive mental y la demencia.

"Esta revisión ofrece alguna evidencia que puede ayudar a los profesionales clínicos y a sus pacientes a la hora de buscar estrategias de prevención del declive cognitivo", escribieron la Dr. Raza Naqvi, de la división de medicina geriátrica en la Universidad de Toronto y los coautores. "Los estudios futuros deberían concentrarse en el impacto del entrenamiento cognitivo sobre la prevención del declive cognitivo, y animamos a los investigadores a que tengan en cuenta las herramientas de fácil acceso como los rompecabezas y los Sudokus que no han sido investigados de manera rigurosa".

El deterioro cognitivo leve afecta del 10 al 25 por ciento de las personas de más de 70 años, según el comunicado de prensa.

FUENTE: CMAJ (Canadian Medical Association Journal)

Link: http://www.intramed.net

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El arte de la calma [1004]

de System Administrator - miércoles, 26 de noviembre de 2014, 14:55
 

El arte de la calma

por Pico Iyer

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¿A qué lugar le gustaría ir al cronista de viajes Pico Iyer? A ninguna parte. En una meditación contraintuitiva y lírica, Iyer echa un vistazo a la increíble visión que conlleva tomarse un tiempo para la calma. En nuestro mundo de constante movimiento y distracción, se burla de las estrategias que podemos usar para recuperar unos pocos minutos al día, o unos pocos días cada temporada. Es "la" charla destinada a quienes se sientan abrumados por las demandas de nuestro mundo.

Soy viajero de toda la vida. Incluso de niño, calculé que sería más barato ir a un internado en Inglaterraque a la mejor escuela cercana a la casa de mis padres en California. Así, desde los 9 años, volaba solo varias veces al año sobre el Polo Norte, solo para ir a la escuela. Y, claro, cuanto más volaba más me encantaba volar, por eso ni bien terminé la secundaria, conseguí un trabajo limpiando mesas para poder pasar cada estación de mis 18 años en un continente diferente. Y luego, casi inevitablemente, me hice cronista de viajes para aunar trabajo y relajo. Y realmente empecé a sentir que si uno tiene la fortuna de caminar a la luz de las velas por los templos de Tíbet o vagar por el malecón de La Habana rodeado de música, podía llevar esos sonidos, los cielos de cobalto y el destello del mar azul de regreso a casa, a los amigos, y aportar algo de magia y claridad a la propia vida. Salvo que, como ya saben, una de las primeras cosas que uno aprende al viajar es que ningún lugar es mágico a menos que uno lo vea con la mirada apropiada. 

Uno lleva a un hombre irascible al Himalaya, y se quejará de la comida. Por eso creo que la mejor manera de cultivar una mirada más atenta y apreciativa fue, curiosamente, ir a ninguna parte, y simplemente sentarse. Claro, sentarnos es nuestra forma de conseguir lo que más anhelamos y necesitamos en nuestras vidas aceleradas, un descanso. Pero fue también la única forma como pude tamizar mi repertorio de experiencias y darle sentido al futuro y al pasado. Y así, para mi gran sorpresa,descubrí que ir a ninguna parte era tan apasionante como ir al Tíbet o a Cuba. Y cuando digo ir a ninguna parte, hablo de nada más intimidante que tomarse unos minutos cada día, o unos días cada estación, o incluso, como hacen algunos, unos años en la vida, para estar quieto el tiempo suficiente para averiguar qué nos motiva más, para recordar qué nos hace realmente felices y para recordar que, a veces, ganarse la vida y honrar la existencia van en direcciones opuestas. 

Claro, esto es lo que los sabios a través de los siglos, en todas las tradiciones, nos han dicho. Es una idea antigua. Hace más de 200 años, los estoicos nos recordaban que no es la experiencia lo que hace nuestra vida, sino lo que hacemos con ella. Imagina que un huracán de repente arrasa con tu pueblo y reduce todo a escombros. Un hombre queda traumatizado de por vida. Pero otro, quizá incluso su hermano, casi se siente liberado, y decide que es una gran oportunidad de empezar su vida de nuevo. Es exactamente el mismo acontecimiento pero con respuestas radicalmente diferentes. Nada es bueno o malo en sí, como nos dice Shakespeare en "Hamlet"; es el pensamiento el que lo vuelve así. Esta ha sido sin duda mi experiencia como viajero.Hace 24 años emprendí el viaje más alucinante por Corea del Norte. El viaje duró pocos días. Pero sentado he vuelto allí mentalmente, he tratado de comprenderlo, de encontrarle un sitio en mis pensamientos y eso ha durado ya 24 años y probablemente dure para siempre. El viaje, en otras palabras, me dio algunas vistas increíbles pero solo al sentarme tranquilo puedo tornar esas vistas en visiones duraderas. A veces pienso que gran parte de nuestra vida ocurre dentro de la mente, en recuerdos, imaginación, interpretación o especulación, y que si realmente quiero cambiar mi vida mejor podría empezar cambiando mi mente. Pero nada de esto es nuevo; por eso Shakespeare y los estoicos nos lo decían hace siglos, pero Shakespeare nunca tuvo 200 emails por día. (Risas) 

Los estoicos, que yo sepa, no estaban en Facebook. Todos sabemos que en nuestra vida a la carta una de las cosas más demandadas somos nosotros mismos. Donde quiera que estemos, a cualquier hora, día o noche,nuestros jefes, corresponsales o padres, pueden ubicarnos. Los sociólogos han hallado que en años recientes los estadounidenses trabajan hoy, menos horas que hace 50 años, pero sienten que trabajan más. Tenemos cada vez más dispositivos que ahorran tiempo, pero con frecuencia parece que tenemos cada vez menos tiempo. Podemos hacer contacto más fácilmente con personas en los rincones más remotos del planeta, pero a veces en ese proceso perdemos el contacto con nosotros mismos. Y una de mis sorpresas más grandes, como viajero, ha sido descubrir que a menudo es exactamente la gente que nos ha permitido llegar a cualquier sitio la misma que quiere ir a ninguna parte. 

En otras palabras, precisamente esas personas que crearon las tecnologías que sobrepasan muchos límites del pasado,son las más sabias sobre la necesidad de tener límites, aun si se trata de tecnología. Una vez fui a las oficinas de Google y vi todas las cosas que muchos han oído; casas en los árboles bajo techo, mesas elásticas, trabajadores con 20 % de su tiempo libre para dejar volar la imaginación. Pero lo que más me impresionó fue que mientras esperaba mi ID digital, un funcionario me contó del programa que él estaba por empezar para enseñarle a otros empleados aficionados al yoga, a volverse entrenadores. Otro funcionario me contó del libro que estaba por escribir sobre el motor de búsqueda interno, y sobre las formas como la ciencia ha demostrado empíricamente que estar quieto, o en meditación, lleva no solo a mejoras en la salud o a clarificar el pensamiento, sino a la inteligencia emocional. Tengo otro amigo en Silicon Valley, uno de los portavoces más elocuentes de las últimas tecnologías, quien fue uno de los fundadores de la revista Wired, Kevin Kelly. Kevin escribió su último libro sobre nuevas tecnologías sin un smartphone, laptop o TV en su casa. Y, como muchos en Silicon Valley, se empeña en respetar lo que llaman el "sabbath de Internet", en el que durante 24 o 48 horas cada semana se desconectan por completo para recuperar el sentido de orientación y mesura que necesitarán cuando vuelvan a la vida en línea. Una de las cosas que quizá la tecnología no siempre nos da, es cómo usarla sabiamente. 

Y hablando del sabbath, miren los 10 mandamientos, solo se usa el adjetivo "santo" para el día de reposo.Tomamos el libro sagrado de los judíos, la Torá; el capítulo más largo es sobre el sabbath. Todos sabemos que uno de los lujos más grandes, es el espacio vacío. En muchas piezas musicales, las pausas o silencios les dan su belleza y su forma. Y, como escritor, a menudo trataré de incluir muchos espacios vacíos en la página para que el lector pueda completar mis pensamientos y oraciones y así dar rienda suelta a su imaginación. En el terreno físico, claro, mucha gente, si tiene los recursos, trata de conseguir un lugar en el campo, un segundo hogar. Nunca llegué a tener esos recursos, pero a veces pienso que cuando quiera, puedo tener un segundo hogar en el tiempo, si no puedo en el espacio, con solo tomarme un día libre. Y nunca es fácil porque, claro, si lo hago, paso gran parte del tiempopreocupado por las cosas extra que se me vendrán encima al día siguiente. 

A veces pienso que es mejor sacrificar comida, sexo o vino, que la oportunidad de leer mis correos. (Risas) Cada temporada trato de tomarme 3 días de descanso pero una parte de mí se siente culpable de dejar a mi pobre esposa o ignorar esos correos de mis jefes, aparentemente urgentes, o quizá perderme el cumpleaños de un amigo. Pero tan pronto como llego a un lugar tranquilo de verdad, me doy cuenta de que es solo yendo allí que tendré algo novedoso, creativo o alegre para compartir con mi esposa, mi jefe o mis amigos. De lo contrario, realmente, solo les comparto mi agotamiento o mis distracciones, que no son ningunas bendiciones. Por eso a los 29 años, decidí rehacer toda mi vida bajo la idea de ir a ninguna parte. Una noche volvía de la oficina, era pasada la medianoche, estaba en un taxi yendo hacia Times Square, y de repente me di cuenta de que corría tanto que no podía ponerme al día con mi propia vida. 

Mi vida entonces, en realidad, era más o menos lo que había soñado de niño. Tenía amigos y colegas muy interesantes, tenía un bonito apartamento en Park Avenue y la calle 20, mi trabajo me parecía fascinante, escribiendo sobre asuntos mundiales. Pero no podía aislarme de todo eso para oír mi voz interior, para apreciar si en realidad era verdaderamente feliz. Así que abandoné mi vida soñada y me fui a una habitación simple en una de las callejuelas de Kioto, Japón, el lugar que había ejercido durante mucho tiempo una atracción gravitacional muy fuerte y misteriosa sobre mí. Incluso de niño miraba una pintura de Kioto y sentía que la reconocía; la había visto antes de posar mis ojos sobre ella. Es también, como saben, una ciudad hermosa rodeada de colinas, con más de 2000 templos y santuarios, donde mucha gente ha meditado durante 800 años o más. A poco de mudarme allí, terminé donde hoy estoy con mi mujer, anteriormente con nuestros hijos, en un apartamento de 2 habitaciones en medio de la nadadonde no tenemos bicicleta, ni auto, ni TV que se pueda entender. Aun así tengo que sostener a mis seres queridos como cronista de viajes y periodista. Claramente no es lo ideal para avanzar en el trabajoo para la conmoción cultural o la diversión social. Pero me di cuenta de que me da lo que más aprecioque son los días y las horas. 

Nunca he tenido que usar un móvil allí. Casi nunca tengo que mirar la hora,y cada mañana al despertar, realmente el día se despliega delante de mí como una amplia pradera. Y cuando la vida vomita una de sus sorpresas desagradables, como sucederá, más de una vez; cuando un médico entre en mi habitación con una expresión seria, o cuando un coche vire repentinamente delante de mí en la autopista, sé, desde lo más profundo, que el tiempo que pasé en ningún lugar me dará más sustento que el que he pasado corriendo por Bután o la Isla de Pascua. Siempre seré un viajero, mi medio de vida depende de eso. Pero una de las bellezas de viajar es que permite llevar la calma a la agitación y la conmoción del mundo. Una vez subí a un avión en Frankfurt, Alemania. Una joven alemana se sentó a mi lado y conversamos muy amigablemente durante unos 30 minutos. 

Luego se dio vuelta y quedó inmóvil durante 12 horas. Ni una vez encendió el monitor de video, nunca sacó un libro, ni siquiera durmió; se quedó inmóvil. Me transmitió algo de su claridad y su calma. Noto que hoy en día, cada vez más personas toman medidas conscientes para generar espacios en sus vidas. Algunas personas van a resorts "agujero negro" en los que pagan cientos de dólares la noche por entregar el móvil y la laptop en la recepción a la llegada. Conozco algunos que antes de ir a dormir, en vez de repasar los correos, o mirar YouTube, simplemente apagan las luces, escuchan algo de música, notan que duermen mucho mejor y se despiertan mucho más alertas. 

Una vez tuve la suerte de conducir por las elevadas montañas oscuras detrás de Los Ángeles, donde el gran poeta, cantante y galán internacional, Leonard Cohen,vivió y trabajó muchos años como monje a tiempo completo en el Centro Zen Mount Baldy. Y no me sorprendió del todo cuando el disco que lanzó a los 77 años, al que tituló deliberadamente con el poco sexy, "Viejas ideas", fue número uno en las listas de 17 países, y quedó entre los 5 primeros en otros 9 países. Algo dentro nuestro, creo, pide a gritos el sentido de intimidad y profundidad que nos dan personas como esas que asumen el tiempo y los problemas de meditar. Creo que muchos tenemos la sensación, yo desde luego la tengo, de estar parados a 5 cm de una pantalla enorme, con mucho ruido, atestada de gente, que cambia segundo a segundo, y esa pantalla es nuestra propia vida. Solo apartándonos un poco, y yendo un poco más atrás, permaneciendo quietos, podemos empezar a ver el sentido del lienzo y a captar la imagen mayor. 

Unas pocas personas hacen eso por nosotros, yendo a ninguna parte. Por eso, en la era de la aceleración, nada puede ser más estimulante que ir lento. En la era de la distracción, nada es más lujoso que prestar atención. En la era del constante movimiento, nada es tan urgente como quedarse inmóvil. A donde vayan las próximas vacaciones a París, Hawái, o Nueva Orleáns; apuesto a que la pasarán de maravilla. Pero si quieren volver a casa vivos y llenos de esperanza, enamorados del mundo, creo que podrían probar ir a ningún sitio. 

Gracias. (Aplausos)

 

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El chiste más gracioso de la historia y los límites del humor negro [1467]

de System Administrator - domingo, 27 de septiembre de 2015, 21:44
 

© Proporcionado por Prisa Noticias - El pato es el animal más gracioso, según un estudio científico.

El chiste más gracioso de la historia y los límites del humor negro

por Manuel Ansede | El País

El martes 30 de enero de 1962, tres alumnas de un internado religioso femenino en Kashasha (Tanzania) se echaron a reír. Su risa era tan contagiosa que las compañeras con las que se iban cruzando también se echaban a reír. La risa se propagaba aula tras aula, hasta infectar a la mitad de los presentes en el colegio. Casi un centenar de personas no podían parar de reír. Pasaron semanas y la gente se seguía riendo. La escuela tuvo que cerrar. Las chicas que regresaban a sus casas en otros pueblos contagiaban a sus vecinos. La epidemia de risa llegó a Nshamba, un pueblo de 10.000 habitantes, donde centenares de personas se echaron a reír. En total, 14 escuelas tuvieron que cerrar y 1.000 personas sufrieron brotes de risa incontenibles. La epidemia desapareció 18 meses después de su inicio y quedó descrita en un estudio científico de 1963 publicado en la revista especializada Central African Journal of Medicine.

El caso lo recuerda el neurocientífico Scott Weems en su libro Ja. La ciencia de cuándo reímos y por qué, publicado por la editorial Taurus. “Ja trata de una idea. La idea es que el humor y su síntoma más corriente —la risa— son productos derivados de poseer un cerebro que se basa en el conflicto”, escribe Weems. El cerebro humano, explica, se adelanta constantemente a los acontecimientos y genera hipótesis. “Sin embargo, a veces conduce al conflicto, por ejemplo cuando intentamos sostener dos o más ideas contradictorias al mismo tiempo. Cuando eso ocurre, a nuestro cerebro solo se le ocurre una cosa: reírse”.

Apoyado en una bibliografía de 135 estudios científicos, Weems describe el humor como “nuestra respuesta natural al conflicto y a la confusión”. El neurocientífico, formado en la Universidad de California en Los Ángeles (EE UU), recuerda que, tan solo una semana después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el humorista Gilbert Gottfried actuaba en el Friar’s Club de Nueva York. En la ciudad todavía olía a quemado. Los colegas que le habían precedido en el escenario no habían tocado el tema de los ataques terroristas. Se habían limitado a bromear sobre el tamaño del pene del invitado de honor de la noche, el fundador de la revista Playboy, Hugh Hefner. Pero Gottfried se vino arriba cuando el público celebró uno de sus chistes sobre musulmanes. Asomado al micrófono, proclamó:

Una epidemia de risa en Tanzania en 1962 obligó a cerrar 14 escuelas y afectó a un millar de personas

—Esta noche tengo que irme pronto. Tengo que volar a Los Ángeles. No he podido conseguir un vuelo directo y he de hacer escala en el Empire State Building.

Todo el mundo se quedó sin respiración. Al silencio siguieron los abucheos y los gritos de “¡Todavía es muy pronto para bromear sobre eso!”. Gottfried, un humorista con dos décadas de experiencia sobre el escenario, se enfrentaba a un público indignado, pero no se amilanó. Mirando a los asistentes, comenzó un nuevo chiste:

—Muy bien. Un descubridor de talentos está sentado en su oficina . Entra una familia: un hombre, una mujer, dos hijos y un perrito. Así que el descubridor de talentos pregunta: “¿Qué clase de espectáculo hacen?”.

Lo que siguió fue una sucesión de escatología, bestialismo, incesto y sexo depravado sin tabúes, “literalmente el chiste más guarro del mundo”, según Weems. El público estalló en carcajadas. “La actuación fue tan memorable que alguien realizó una película sobre el chiste, con la actuación de Gottfried como clímax, titulada Los aristócratas”, rememora.

¿Cuándo se puede bromear sobre una tragedia? ¿Dónde están los límites del humor? Weems recuerda que en 1986, después de la explosión del transbordador espacial Challenger con siete tripulantes a bordo, se hizo muy popular un chiste: “¿Qué significan las siglas NASA? Necesitamos Ahora Siete Astronautas”. Un estudio mostró que los chistes sobre la tragedia surgieron unos 17 días después del accidente. La muerte de la princesa Diana de Gales tuvo un periodo de latencia más corto. Y el de los ataques terroristas del 11-S fue mucho más largo. El autor del estudio, Bill Ellis, de la Universidad del Estado de Pensilvania, clasificó los chistes sobre el Challenger por fecha y lugar de aparición. El accidente fue el 28 de enero de 1986. El 22 de febrero, en la ciudad de Shippensburg se contaba este chiste: ¿Sabes cuál es la bebida oficial de la Nasa? Seven Up (siete arriba, en inglés). 

Los chistes sobre la tragedia del 'Challenger' surgieron unos 17 días después del accidente

“Nuestra fascinación por el humor negro la demuestra la inmensa variedad de chistes de mal gusto: los que tienen con ver con el Challenger, el sida y Chernóbil, por nombrar solo unos pocos”, narra Weems. Armado con publicaciones en revistas especializadas, el neurocientífico sostiene que el humor negro no es cruel. “Inventar alternativas que expliquen el acrónimo sida resulta divertido para algunas personas, pero chillar ¡Ja, ja, estás enfermo! en un pabellón oncológico no resulta gracioso a nadie. Nos reímos de los chistes acerca de grupos o sucesos sólo cuando provocan reacciones emocionales complejas, porque sin esas reacciones no tenemos otra forma de responder”, reflexiona.

“No hay un solo chiste que le agrade a todo el mundo. El humor es idiosincrásico porque depende de aquello que hace que todos seamos únicos: cómo nos enfrentamos a la discrepancia que reina en nuestro complejo cerebro”, subraya. La mejor prueba es un experimento llevado a cabo por el psicólogo Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido). En 2001 abrió una web con la ayuda de la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, con el objetivo de encontrar el chiste más gracioso del mundo. Recibió unos 40.000 chistes y un millón y medio de votaciones. El ganador fue:

Dos cazadores de Nueva Jersey caminan por un bosque cuando uno de ellos se desploma. Da la impresión de que no respira y tiene los ojos vidriosos. El otro coge el teléfono y llama al servicio de emergencias. Dice con voz entrecortada: “¡Creo que mi amigo está muerto! ¿Qué debo hacer?”. El operador le contesta: “Cálmese. Le ayudaré. En primer lugar, asegúrese de que está muerto”. Hay un silencio y a continuación se oye un disparo. De nuevo al teléfono, el cazador dice: “Muy bien, y ahora ¿qué?”.

El chiste más gracioso del mundo no tiene mucha gracia, coinciden Wiseman y Weems, y eso tiene una explicación científica. “Como no a todo el mundo le gusta por igual que los chistes sean provocadores, los más populares suelen agruparse cerca, aunque todavía debajo, del umbral de provocación más habitual. Si un chiste lo sobrepasa con mucho, algunas personas se troncharán de risa y otras no se reirán nada. Si queda demasiado corto, todos permanecerán fríos”, expone Weems.

El animal más gracioso es el pato y la hora más descacharrante del día son las 18:03, según un estudio

El experimento de Wiseman sirvió para extraer unas cuantas conclusiones sobre los chistes. Los más divertidos tenían un promedio de 103 letras. El animal más gracioso era el pato. La hora más descacharrante del día son las 18:03. Y el día más chistoso del mes es el 15. En cuanto a nacionalidades, los estadounidenses mostraron “una clara afinidad por los chistes que incluían insultos o vagas amenazas”. Este chiste en inglés sobre un tejano y un graduado en Harvard fue muy apreciado en EE UU y poco fuera de sus fronteras:

—Tejano: ¿De dónde eres? (Where are you from?)

—Graduado de Harvard: De un lugar donde no terminamos las frases con una preposición.

—Tejano: Muy bien, ¿de dónde eres, gilipollas? (Ok, where are you from, jackass?)

Los europeos, en cambio, mostraron predilección por chistes absurdos o surrealistas, como este:

Un paciente dice: “Doctor, ayer noche tuve un lapsus freudiano. Estaba cenando con mi suegra y quise decir: “¿Podrías pasarme la mantequilla?”. Pero en lugar de eso dije: “Vaca estúpida, me has destrozado completamente la vida”.

Este otro chiste gustó a más de la mitad de los hombres, pero solo a un 15% de las mujeres:

Un agente de policía para a un hombre que va por la autopista. El agente le pregunta: “¿Sabe que su mujer y su hijo se han caído del coche hace un kilómetro?”. El hombre sonríe y exclama: “¡Gracias a Dios! ¡Pensaba que me estaba quedando sordo!”.

“El humor —especialmente el humor ofensivo— es idiosincrásico. Cada uno posee su propio umbral de lo que considera ofensivo y reacciona de manera muy diferente cuando se cruza ese umbral”, afirma Weems. En las páginas de Ja, el neurocientífico recuerda la teoría del médico Sigmund Freud de que el humor es nuestra manera de resolver el conflicto interior y la ansiedad. “Aunque hoy en día pocos científicos se toman en serio a Freud, casi todos reconocen que hay al menos algo de verdad en su teoría. Los chistes que no consiguen ni siquiera incomodarnos un poco no triunfan. Es el conflicto de querer reír, y al mismo tiempo no estar seguro de si deberíamos, lo que hace que los chistes sean satisfactorios”, señala Weems.

En cuanto a la epidemia de risa de Tanzania, el autor cree que “sería fácil afirmar que las niñas simplemente experimentaron una crisis nerviosa”. Una interpretación sostiene que sufrieron una histeria colectiva causada por la tensión de un gran cambio social. En diciembre de 1961, el país se había independizado de Reino Unido y la escuela había abandonado la segregación racial. Además, las alumnas eran adolescentes, en plena pubertad, y las presiones eran tremendas, según destaca Weems.

“Al pedirles que vivieran en dos mundos a la vez —ni británico ni africano, ni blanco ni negro, ni adulto ni niño, sino una combinación de ambas cosas— no consiguieron salir adelante. Pero la risa no es una crisis nerviosa. [...] Es un mecanismo de pugna, una manera de afrontar el conflicto. A veces ese conflicto se presenta en forma de chiste. A veces es algo más complicado”.

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El ejercicio como herramienta de autogestión emocional [1318]

de System Administrator - jueves, 16 de julio de 2015, 21:27
 

Artículo Neurociencias: El ejercicio como herramienta de autogestión emocional

por Prof. Nse. Carlos Teisaire

Resumen: Suele considerarse que la actividad física solo está vinculada con la salud del cuerpo. Sin embargo, practicar un deporte puede ser una llave de entrada a nuestro sistema emocional.

No nos hicimos humanos sentados en una silla. ¡Nos recibimos de sapiens sapiens caminando por la sabana africana! Estamos diseñados para movernos y funcionamos mejor cuando lo hacemos y peor cuando somos sedentarios.

Nuestra UCCM (Unidad Cuerpo Cerebro Mente) necesita de la actividad física de la misma manera que del descanso o la alimentación. Sin embargo, hacer ejercicio suele dar pereza, y tendemos a posponerlo o verlo como una carga. ¿Por qué nos sucede esto? Si tan bien nos hace… ¿Por qué no estamos TODOS desesperados por hacer un poco de deporte cada día?

En la sabana africana el ejercicio no era opcional, resultaba simplemente inevitable. El sedentarismo es algo muy nuevo en la historia evolutiva y el sistema instintivo-emocional tiene grandes problemas para manejarlo.

Hace 150.000 años elegir entre “me muevo” y “no me muevo” tenía implicancias muy distintas a las actuales. Estar activo era la forma de “tener” (comida, refugio, pareja, etc.). El que menos energía consumía y más conseguía era el que más chances de sobrevivir tenía, y esto valía tanto en forma individual como colectiva. En ese entonces éramos nómades y la regla de oro del movimiento era muy sencilla: si no te mueves te mueres. En ese entonces la preocupación de nuestro sistema instintivo emocional estaba enfocada en cómo hacer lo menos posible para conseguir lo más posible; porque cada gramo de energía valía oro, ya que nuestros escasos 25/30 años de vida en este planeta dependían de la cantidad de cuotas de “combustible” que pudiéramos capitalizar y conservar.

Irónicamente, en cierta medida esta máxima se sigue aplicando: hoy podemos decir que “si no te mueves te mueres”, pero no de inanición, ¡sino de sobrepeso, diabetes o depresión!

Nuestro sistema instintivo emocional quiere seguir resolviendo sus necesidades como lo hacía en el mundo primitivo, cosa que hoy en día puede ser contraproducente e innecesaria, ya que en el mundo “civilizado” no hace falta moverse casi nada para conseguir lo que necesitamos para sobrevivir.

De ahí que precisemos desesperadamente usar una herramienta especialmente diseñada por la naturaleza para que podamos resolver este tipo de situaciones: nuestra corteza prefrontal, sede de la consciencia y la voluntad.

 

El sistema instintivo emocional no es muy amigo del concepto “largo plazo”. Lo suyo es el ahora, el ya y la gratificación inmediata. No obstante, el sistema cognitivo racional, con su corteza prefrontal al volante, tiene la capacidad de ver más allá y postergar la gratificación de la inacción en pos de una recompensa mayor a largo plazo, como la de sentirse saludable y feliz.

Lo que a corto plazo muchas veces vemos como pérdida es a largo plazo una ganancia. La disciplina adhiere a esta sencilla regla. Lo que hoy cuesta mañana puede pagar doble. Ser metódicos y lavarnos los dientes si bien a corto plazo parece quitarnos independencia porque lo tenemos que hacer aunque no queramos, a largo plazo nos permitirá no ir al dentista. ¡Es la norma la que templa nuestra voluntad para darnos verdadera libertad!

Una visión holística sobre los efectos de la actividad física en nuestra UCCM y una experimentación consciente de los beneficios conseguidos crearán más memorias positivas asociadas, lo que nos ayudará a desarrollar el hábito de elegirlo sin dudar.

Nuestro cuerpo y nuestra mente maduran y trabajan en forma conjunta. Estar quietos mucho tiempo no favorece la actividad cerebral, tanto en el aula como en la vida.

Phillips Tomporowski, científico especializado en deporte de la Universidad de Georgia, Estados Unidos, lideró una investigación en la que se observó cómo los niños con mayor condición física lograban rendir mejor académicamente. “Después de una sesión de ejercicios aeróbicos usted es más sensible a los cambios en el mundo que lo rodea, más capaz de tomar buenas decisiones y, cuando es necesario, de actuar con rapidez”, sostuvo Tomporowski.

Josie Booth, profesora de psicología de la universidad de Dundee, Escocia, realizó un estudio con 4755 jóvenes de entre 11 y 13 años. Este trabajo le permitió observar cómo la actividad física contribuye en incrementar el tiempo de concentración y el desempeño intelectual en clase, además de tener un alto impacto en la autoestima.

Es innegable que el ejercicio potencia el aprendizaje. Lo decían los griegos y lo corrobora la neurociencia. Hoy se sabe que incluso los adultos mejoran su capacidad cognitiva y pueden retrasar o prevenir patologías como la depresión o el alzhéimer. Incluso optimizan su memoria, ya que la actividad física favorece la formación de nuevas neuronas en el hipocampo.

Los estudios de neuroimagen permitieron apreciar que la práctica regular de ejercicio aumenta la sustancia gris en: la corteza prefrontal (nos ayuda a planificar), la corteza cingular anterior (involucrada en mantener la atención y conseguir objetivos a largo plazo) y el lóbulo temporal (asociado con el aprendizaje y la memoria). También se observó un incremento en la sustancia blanca, la cual mejora la conexión entre distintas zonas cerebrales.

 

Todos estos efectos benéficos vienen de la mano del  Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (FNDC) que se produce en varias regiones del cerebro cuando hacemos ejercicio. El FNDC, según se demostró en una investigación de la Universidad de California, Estados Unidos, no solo es fundamental para mejorar la capacidad de respuesta de las neuronas al entorno (plasticidad sináptica) sino que también es importante en la formación de dendritas (receptores de impulsos nerviosos provenientes desde otras neuronas) y sinapsis (conexiones entre células del cerebro).

 

La irisina, una proteína que se fabrica en el músculo durante los ejercicios de resistencia, favorece la producción de FNDC, a la vez que ayuda a quemar la grasa perjudicial para la salud.

Se pensaba que el cerebro inevitablemente se degeneraba con la vejez, pero el equipo de investigación de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, en conclusiones publicadas en el año 2004 en la Academia Nacional de Ciencias, encontró que “un buen estado físico cardiovascular lleva a un mejor desempeño en una amplia gama de tareas mentales, evita la descomposición de las células del cerebro que normalmente ocurre con el envejecimiento y la reduce de la probabilidad de una amplia gama de enfermedades mentales como la enfermedad de Alzheimer”.

A veces el peor enemigo de nuestro cerebro es uno mismo. La sabiduría del sistema emocional, programada a través de millones de años de evolución genética, nos comanda en primera instancia a ahorrar energía, hacer el menor esfuerzo y a buscar recompensas inmediatas. Así lo hizo siempre, así sobrevivimos durante milenios y así quiere seguir realizándolo. No obstante, podemos reentrenarnos.

Si bien el 98% de las decisiones son producto de impulsos emocionales, eso no implica que no podamos elegir. Nuestro gran instalador de programas, la conciencia, puede ayudarnos de la mano de la voluntad a crear nuevas memorias placenteras asociadas al movimiento. Para ello es clave dosificar la actividad en la justa medida para evitar frustraciones tanto por exceso de exigencia como por falta de motivación.

Podemos usar nuestra parte más nueva y evolucionada del cerebro, el sistema cognitivo-racional, para expandir las fronteras de las limitaciones emocionales o para justificarlas y obedecerlas. Cuando dejamos de hacer ejercicio simplemente porque no nos gusta estamos de alguna manera dándole el comando a nuestro sistema emocional, empoderándolo. Por el contrario, cuando accionamos más allá de los gustos, los “quiero” o los “no quiero”, estamos reforzando y fortificando capacidades de autocontrol y dominio emocional.

El ejercicio es un excelente medio para pasar de “yo quiero emocional” al “yo quiero racional”. A nuestro sistema emocional no le gusta que no le hagan caso y suele boicotear con sensaciones no placenteras todos los desafíos no coincidentes con sus deseos (por ejemplo, hacer ejercicio). Pero cuando usamos nuestra voluntad para ir más allá de la propuesta emocional y hacemos caso omiso al boicot podemos tener una nueva experiencia agradable (como sentirnos bien después de hacer ejercicio), creando así nuevas memorias asociadas al placer y esto ayudará a que elijamos volver al gimnasio. A la vez, mejoraremos la salud y autoestima ―tanto en nosotros como en quienes educamos―, entrenaremos la voluntad ―fortaleciendo los circuitos de recompensa a largo plazo― y desarrollaremos nuestra capacidad de actuar independientemente de los impulsos emocionales.

No es fácil manejarse independientemente de lo que las emociones nos comandan. Es muy difícil operar el sistema emocional con órdenes directas del sistema racional (si alguna vez intentaste dormirte durante un ataque de insomnio, sabés de qué estoy hablando). A veces es dificultoso mandar a la mente con la mente, pero nuestro cerebro instintivo–emocional suele aceptar de buen grado las propuestas del cuerpo. Así es como logramos, por ejemplo, que se relaje después de un gran esfuerzo físico, que esté más alerta cuando lo oxigenamos o se calme al respirar profunda y pausadamente.

Los sapiens sapiens modernos podemos aprender a ver los comandos emocionales como propuestas y no como órdenes, aprovechando para nuestro crecimiento y beneficio todo el abanico emocional. El ejercicio es una herramienta fundamental para desarrollar esta habilidad de autogestión emocional. Practicar actividad física es mucho más que moverse para la salud y la estética: es una llave de entrada a nuestro sistema emocional, una herramienta que nos ayudará a modelar nuestras conductas y potenciará nuestras capacidades humanas.

Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).

Bibliografía:

  • Tomporowski PD, Davis CL, Miller PH, Naglieri JA. Exercise and Children's Intelligence, Cognition, and Academic Achievement. Educ Psychol Rev. 2008 Jun 1;20(2):111-131. PMID: 19777141.
  • Tomporowski PD, Lambourne K, Okumura MS. Physical activity interventions and children's mental function: an introduction and overview. Prev Med. 2011 Jun;52 Suppl 1:S3-9. doi: 10.1016/j.ypmed.2011.01.028. PMID: 21420981.
  • Fisher A, Boyle JM, Paton JY, Tomporowski P, Watson C, McColl JH, Reilly JJ. Effects of a physical education intervention on cognitive function in young children: randomized controlled pilot study. BMC Pediatr. 2011 Oct 28;11:97. doi: 10.1186/1471-2431-11-97. PMID: 22034850.
  • Bootha JN, Tomporowski PD, Boylea JM, Nessc AR, Joinsond C, Learyc SD, Reillya JJ. Associations between executive attention and objectively measured physical activity in adolescence: Findings from ALSPAC, a UK cohort. Mental Health and Physical Activity, Volume 6, Issue 3, October 2013, Pages 212–219. doi:10.1016/j.mhpa.2013.09.002.
  • Chaddock L, Erickson KI, Prakash RS, Kim JS, Voss MW, Vanpatter M, Pontifex MB, Raine LB, Konkel A, Hillman CH, Cohen NJ, Kramer AF. A neuroimaging investigation of the association between aerobic fitness, hippocampal volume, and memory performance in preadolescent children. Brain Res. 2010 Oct 28;1358:172-83. doi: 10.1016/j.brainres.2010.08.049. PMID: 20735996.
  • Vaynman S, Ying Z, Gomez-Pinilla F. Hippocampal BDNF mediates the efficacy of exercise on synaptic plasticity and cognition. Eur J Neurosci. 2004 Nov;20(10):2580-90. PMID: 15548201.
  • Colcombe S, Kramer AF. Fitness effects on the cognitive function of older adults: A Meta-Analytic Study. Psychol Sci 2003 Mar; 14 (2): 125-30. PMID: 12661673.

 

Prof. Nse. Carlos Teisaire

Neurosicoeducador y Profesor Nacional de Educación Física, Deportes y Recreación.Disertarte internacional en Asociación Educar. Instructor para la ONG internacional El Arte de Vivir.Desarrolló talleres para un gran número de organizaciones, dentro de las que se pueden destacar: Ministerio de Educación de Chile, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Neuquén, Universidad Nacional de Chimborazo, Instituto Técnico y Profesional Mayor de Chile Ltda, Instituto Superior Tecnológico Cordillera, Fundación Nordelta, YPF, Saint-Gobain, Natura, Dior, Advanta, Public Consulting, ABS International.

Asociación Educar

Ciencias y Neurociencias aplicadas al Desarrollo Humano

www.asociacioneducar.com

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El goce / Enjoyment [1595]

de System Administrator - sábado, 28 de noviembre de 2015, 15:53
 

 

El goce | Enjoyment | Isidoro Vegh

por Margarita Gómez Carrasco

"El goce parasitario es el que aparta al sujeto de su propio deseo"

Como agua fresca de manantial, las palabras vierten de la boca del reconocido maestro. Cuando habla de psicoanálisis, se expresa con naturalidad, como si hubiera nacido destinado para transmitir esa compleja disciplina. Isidoro tuvo la generosidad de conceder un reportaje para El Gran Otro, en el cual se refirió a su último libro.

-¿Qué lo llevó a escribir El abanico de los goces?

-A veces hay gente que cree que el psicoanálisis, especialmente el que está inspirado en los desarrollos, tiene que ver con el lenguaje, la palabra, lo que los psicoanalistas llamamos «el significante». Y si bien es verdad, en parte, no es lo esencial; lo que se especifica de nuestra práctica es que se espera del psicoanálisis una reformulación de cómo se habrá de distribuir el goce. Es decir, cuando alguien puede avanzar en un análisis, generalmente, si el análisis avanza bien, al poco tiempo ¿qué nos dice? «Bueno, me destrabé, pude empezar a crear de nuevo, pude empezar a sacar el dique que me detenía el goce y ponerlo en movimiento por cauces adecuados». Es decir, que hay distintos tipos de goce. Cuando digo ‘goces’ estoy hablando de eso que produce disfrute, que da gusto, cuando como una manzana, gozo. No estoy deseando la manzana, estoy gozando.

-¿Cuál es la diferencia entre goce y placer?

Solemos hablar de placer cuando se trata de mantener una homeostasis, de mantener un equilibrio, cuando nos animamos a ir un poquito mas allá de ese equilibrio, ahí hablamos de goce. Pero las cosas no son tan simples, tan blanco o negro, porque a veces un goce puede estar al servicio del placer. Por ejemplo, tengo que escribir un texto, me pone nervioso, entonces fumo… es un goce. Es un goce al servicio de la homeostasis, o tengo que hacer algo, soy un artista, un cuadro, pero estoy nervioso, bueno en ese momento se me ocurre hablar con mi amiga, es un goce, el goce de la voz, de la pulsión invocante, pero está puesto al servicio de la homeostasis. ¿Por qué? Porque crear implica un movimiento que puede incluso por momentos provocar angustia, es decir, que relacionamos la distinción entre goce y placer, en principio, con la homeostasis o con ir más allá de la homeostasis. Por eso, hay un texto clásico de Freud que se llama Más allá del principio del placer…más allá del placer, ¿qué es? Es el goce, pero a veces un goce puede estar al servicio del placer.

-Usted dice en su libro que el goce de la mujer es un enigma. ¿Por qué?

-Cuando escribí ese libro, justamente lo escribí porque hasta donde nos enseña nuestra disciplina, el psicoanálisis, y también la vida… uno descubre que hay distintos tipos de goces. Está el goce de la creación, lo que llamamos la sublimación, el goce de lo oral. Una buena comida puede implicar goces, y goces variados ¿no es cierto? Fíjese dentro de lo que se llama el «lazo social»: como decía el Gato Dumas, un gran cocinero argentino, comer no es sólo para satisfacer el hambre, sino también para satisfacer la vista, como un cuadro. Hay aromas, perfumes, ese es otro tipo de goce. Está el goce de la relación que habitualmente se llama sexual, es otro tipo de goce.

Están los goces parasitarios, por ejemplo «quiero mantener la línea, pero no puedo dejar de comer», «quiero dejar de fumar, pero sé que no puedo dejar de hacerlo», «sé que no tengo que perder el tiempo mirando tantas horas la computadora, pero no puedo frenar», es decir, un goce que llamo parasitario, pero no desde una instancia moral, sino desde una definición que me parece que nos puede servir, que sería el goce que aparta al sujeto de su propio deseo. Si este goce me aparta de mi deseo, quiere decir que se ha convertido en parasitario. Entre esos tantos goces, descubrimos que hay un goce que, habitualmente, se solía describir de un modo muy aproximado, pero también erróneo, como esa distinción en el goce sexual de la mujer entre goce clitoridiano y goce vaginal; pero cualquier mujer, si uno entra en confianza le puede decir que no es la vagina la que goza, goza con todo su ser. Es decir, es una manera muy aproximada de mencionarlo.

Lacan, intentando avanzar sobre esa cuestión, descubre que hay un cierto goce que es propio de la mujer cuando se ubica como mujer —que en el varón está impedido, porque le hace cortocircuito el goce del órgano—, un goce que está mas allá del lenguaje, muy bien descrito por algunos místicos, pero que también tiene sus dificultades.

En el psicoanálisis, tenemos que tener mucho cuidado de no hacer infantilismos; por ejemplo, un infantilismo sería creer que placer y goce son absolutamente disjuntos. No es tan así, son diferenciables, pero a veces el goce está al servicio del placer. El goce de la mujer, sí, es un goce como decimos los psicoanalistas «mas allá del falo», pero no sin el falo. Por eso Lacan lo llama «extra» o «suplementario». Si uno quiere tener el suplemento del diario, ¿qué tiene que comprar? El diario. Entonces, no es un goce que una mujer puede lograr adhiriéndose a un movimiento feminista, con carteles que digan «abajo el falo», sino que es, justamente, recurriendo a lo que se puede obtener con el falo, lograr un plus. Y que es un goce interesante, porque también es posible de ser logrado en otra dimensión —ya más ligada a una cierta sublimación, a lo que Lacan va a llamar después el sinthome— en ciertos campos de la creación, con algunas posiciones subjetivas que existen en algunas culturas, como la enseñanza zen. Es un momento en el que el sujeto consigue, algo así como por un tiempito, liberarse de ese empuje constante del vacío que siempre lleva a hacer algo más. Es un momento en el que puede aceptar, por un tiempito, vuelvo a insistir, que se trata de un no-todo. Mientras que en caso del goce, cuando domina lo que llamamos el falo, lo llamamos «lógica de incompletud», porque esa incompletud tiene su lado positivo y su lado negativo: el lado positivo es que estimula al próximo paso, pero el lado negativo es que no da descanso.

Ésta es la lógica de —Lacan lo llama— el pas tout, el no-todo; pero aceptando que lo real es no-todo, que uno tiene un límite, que hace lo que puede… es decir, reconociendo lo imposible, uno se pacifica con lo posible. Entonces, por un tiempito, es como si ofreciera una cierta sensación de una buena pacificación de uno en el encuentro con el mundo.

Bueno, eso también está en el libro El abanico de los goces.  Este goce en la mujer —no todas las mujeres lo logran, sólo algunas— sirve como paradigma de algo que se puede encontrar también fuera de la relación sexual.

-Usted también lo relaciona con la sublimación.

Claro, es una variante de la sublimación. Cuando se trata de la creación, el sinthome, el tiempo en que el artista logra su obra, y bueno, por un tiempito descansa… y al tiempo ya va a querer hacer la próxima.

-¿Qué relación hay entre el goce y la castración?

-La castración —y el complejo de Edipo también— significa que el ser humano, a diferencia de todos los seres vivientes del mundo animal, constituye su sexualidad en el encuentro con los otros, en principio su padre, su madre o los que cumplan esa función. Es decir, hay un proceso de identificación que guía el apetito sexual, no es natural. Hacia dónde se orienta el objeto elegido para la satisfacción, es algo que no está determinado por el instinto. El hecho de que el ser humano esté habitado por el lenguaje arruina la relación con el instinto, al mismo tiempo que le otorga libertad, en el sentido de que puede elegir, pierde la fijeza, que es también un ordenamiento propio del instinto.

En las abejas, la que es zángano es zángano, la que es reina es reina, la que es obrera es obrera y no hay elección posible, no hay asamblea, no hay votación. La que está marcada por el instinto de ese modo, así queda.

Pues bien, esa castración significa que hay un goce que está, desde el inicio, perdido; que todo ser humano, para constituirse formalmente pasa por esa prohibición del incesto, que no es sólo la relación sexual, sino también sus formas menores, sus derivados, por ejemplo, para un hijo, una hijita, forma parte de la prohibición del incesto tocar el cuerpo de la madre en términos eróticos, todas las variantes que pueden significar distintos modos de acercamiento erótico; algunas quizás sorprendan, porque es una mezcla de agresión y erotismo, porque bueno, funciona ese límite. Ese límite es necesario, pero al mismo tiempo deja una marca, porque gracias a esa pérdida de goce se constituye la sensación, la vivencia y la realidad de algo perdido, que incita a su reencuentro. Es la condición que hará que un bebe que pasó por el destete, toda su vida busque, desee reencontrar ese pecho en la mujer. Es decir, esa pérdida primera es la que nos constituye, como decía antes: ya no es el instinto lo que nos mueve, sino que está en juego el deseo.

Pero tiene su contracara, y es que nos deja a los seres humanos siempre con una sensación de vacío que nos acompaña. El modo en que se responde a ese vacío es cómo se determinan, de un modo quizás un poco esquemático, las distintas estructuras que desde el psicoanálisis podemos nombrar como neurosis, psicosis o perversión. Son distintos modos de responder a ese vacío. 

 

"Parasitic enjoyment is what keeps a subject from his desire"

by Margarita Gómez Carrasco

The words flow from this renowned maestro like water from a spring; hearing him talk so effortlessly about psychoanalysis gives one the impression he was fated to transmit this complex discipline.  My purpose for this interview Isidoro generously granted me was to ask him about his latest book.

What led you to write El Abanico de los Goces [The Range of Enjoyments (Jouissances)]?

There are people who think that psychoanalysis, especially the psychoanalysis based on development, has to do with language, and more specifically, the word, what we psychoanalysts call the signifier.  And though that’s partially true, it’s not the essential part.  What’s specific to our practice is the aim or expectation of a redistribution of jouissance. That is, when someone can move forward in an analysis, generally, if the analysis goes well, after a short while, what do people usually say? “Great, I’m unstuck now, I’ve been able to start to create something new, I’ve been able to remove the dam that’s been blocking my enjoyment, and put it in motion in positive ways.  So, this means that there are different types of jouissance.  There’s more than one jouissance…when I say ‘jouissances,’ I’m talking about what produces enjoyment: when I eat an apple, Im enjoying, having jouissance.  I’m not wishing for the apple, I possess it and I’m enjoying it.

What’s the difference between pleasure and jouissance?

We usually talk about pleasure when it’s a question of maintaining homeostasis, keeping a balance, keeping things as they are. When we’re willing to go a little beyond that balance, that’s when we can talk about jouissance. Though things aren’t so simple, so black and white, because sometimes a jouissance is at the service of pleasure.  For example, I have to write a paper, it makes me nervous, so I smoke…that’s also a jouissance.  It’s a jouissance that’s working for homeostasis.  Let’s say I have to do something…I’m an artist, and I have to turn out a painting, but I’m tense, and so, just at that moment it occurs to me to call up my friend to chat…that’s a jouissance, a jouissance of the voice, of the vocative drive, but put to use for homeostasis. Why?  Because the act of creating implies a process that at moments provokes anxiety because it means producing something new.  So, we can think of the distinction between pleasure and jouissance in terms of the difference between maintaining homeostasis and going beyond homeostasis.  That’s why, in Freud’s classic text,Beyond the Pleasure Principle… What’s beyond pleasure?  Jouissance, though sometimes a jouissance can be at the service of pleasure.

You say in your book that women’s jouissance is an enigma.  Why?

When I wrote that book, I wrote it precisely because our discipline, psychoanalysis, teaches us – as life teaches us and we discover -, that there are different types of jouissance. There’s the jouissance of creating, what we call sublimation; oral jouissance… A good meal can involve jouissances, and varied jouissances at that, right?  Just think of what we call the “social bond”: As Gato Dumas, a great Argentine chef, said, eating isn’t just to satisfy hunger, it’s also to satisfy the sense of sight, like a painting.  There are aromas, fragrances – that’s another type of jouissance.  There’s the jouissance of the relations that we usually call sexual – that’s another type of jouissance.

And there are parasitic forms of jouissance, for example, “I want to watch my figure, but I can’t stop eating,” or, “I want to quit smoking, but I know I just can’t,” or, “I know I shouldn’t be wasting so much time in front of the computer, but I just can’t stop.”  These are all examples of what I call parasitic jouissance, but not in the moral sense or from a moral position.  The definition that I think is useful is that it’s a way of taking pleasure that separates a subject from his or her desire, that ends up being an obstacle to what someone wants. If a jouissance keeps me from my desire, then it has turned into a parasitic jouissance.

Among a whole variety of jouissances, we discover that there is a jouissance that has usually been described quite approximately but erroneously, like the distinction between the clitoral or vaginal jouisance in the woman.  Whereas any woman will tell you in confidence, it’s not the vagina that experiences the jouissance, it’s she herself in her whole being. […] Lacan, in his attempt to advance in the issue of the woman’s jouissance, discovered that there is a certain jouissance peculiar to a woman when she situates herself as a woman – a jouissance blocked in the man because the jouissance of his organ short-circuits it – a jouissance that goes beyond language, well described by certain mystics, but that also has its difficulties.

Now, in psychoanalysis, we have to be very careful not to oversimplify.  For example, it would be childish of us to believe that pleasure and jouisance are completely disconnected.  That’s not exactly how it is.  They’re distinguishable, but, as I said, sometimes the jouissance is at the service of pleasure. But women’s jouissance is one that we psychoanalysts say is “beyond the phallus.”  That’s why Lacan called it “extra” or “supplementary.”  If someone wants the supplement to the newspaper, what does he have to do?  Buy the newspaper.  So, it’s not a jouissance that a woman can attain by joining a feminist movement and marching with signs that say “down with the phallus.”  It’s actually by way of  what can be experienced through the phallus that there can be a plus.
And it’s an interesting jouissance because it can also be reached in another dimension – closer to a kind of sublimation, which Lacan would later call sinthome – in certain fields of creativity or through certain subjective positions that exist in some cultures, as in the teachings of Zen.  It’s a moment when a subject manages, even if it’s just for an instant, to free him/herself from that constant push that always insists on something more.  It’s a moment when he or she can accept, I repeat even if it’s just for a moment, that there’s no totality. In the case of the jouissance we call phallic, we refer to the “logic of incompleteness,” which has a positive and a negative side.  The positive side is that it spurs us on to take a next step, but the negative side is that it never lets up.

This is the logic of what Lacan calls le pastout, the not-all; but accepting that the Real is not-all, that one has limits, that we do what we can…that is, by recognizing the impossible, one can be at peace with what’s possible.  So, for a moment, it’s like a certain sensation of peace with the world.

Well, that’s also in El Abanico de los Goces…This jouissance in the woman- which not all women experience, only some –  serves as a paradigm for something that can be found beyond the sexual relation.

You also relate it to sublimation.

Of course, it’s a variation of sublimation.  When it has to do with creativity, the sinthome…the moment in which the artist realizes the piece is finished…and, well, for a little while he can rest…and after a while he’ll want to start the next one.

What relationship is there between jouissance and castration?

Castration – and also the Oedipal complex – means that the human being, unlike all other living creatures in the animal world, constitutes his or her sexuality in the encounter with others, at first with his father and mother, or whoever fulfills those roles.  That is, there is a process of identification that guides sexual appetite, it’s not just something natural.  How an object is chosen for satisfaction is not something that’s determined by instinct.  The fact that the human being is inhabited by language wrecks the dependence on instinct, though at the same time it gives one a certain liberty because one can choose – there’s no predetermined or fixed object as there is with pure instinct.

With bees, the drone is the drone, the queen bee is the queen bee, the worker bee is the worker bee, and there’s no way to choose, there’s no referendum, no vote.  They’re marked by instinct in one way, and that’s that.

So then, castration means that there’s a jouissance that’s lost from the outset; that every human being, to formally constitute his or her being, has to go through the prohibition of incest, which doesn’t just refer to the prohibition of the actual sexual relation, but also more minor forms, its derivatives. For example, for a little son or a little daughter, the prohibition also includes touching the private parts of the mother’s body…and all interactions that could have an erotic overtone.  Some interactions are surprising because they are a mix of eroticism and aggression. But there is a limit, and that limit is necessary and leaves a mark, the mark of the loss of a type of jouissance. And thanks to the sensation, the experience, and the reality of having lost something, one goes out into the world and looks for it.  It’s the condition that sends someone who was weaned as a baby to go looking later in life for the breast of another woman.  That is, that first loss is what constitutes us, as I said before:  it’s no longer that instinct drives us but rather that desire comes into play.  But there is another side of the coin, and that is that it leaves us with a sense of emptiness that always accompanies us.  How someone responds to this emptiness is what will determine – speaking a bit schematically now- the different structures that in psychoanalysis we call neurosis, psychosis, or perversion.  Those are the different ways of responding to that emptiness.

Link: http://elgranotro.com.ar


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